domingo, 25 de septiembre de 2016

ENCRUCIJADA DE CALLES.


ENCRUCIJADA DE CALLES.

         

          Si os situáis en la calle Cabeza del Rey Don Pedro, en el mismo lugar donde se encuentra la hornacina con el busto del Rey, observad que estáis en la encrucijada de cinco estrechas y sinuosas calles que recuerdan a la Isbilia árabe.

          Por este paraje, que antiguamente era conocido por su configuración como la Afluencia, voy a pasear al tiempo que cuento sus historias.

          -CORRAL DEL REY. Se cree que esta calle debe su nombre a un antiguo corral de vecinos. Desde muy antiguo fue una prolongación de la calle Real, por ella pasaban las comitivas regias que entraban por la Puerta de la Macarena en dirección a los Reales Alcázares.

          -AUGUSTO PLASENCIA. Calle muy estrecha, que se ensancha formando una plazuela delante de la iglesia de San Isidoro.           Dedicada a Don Augusto Plasencia y Fariñas Conde de Santa Bárbara, nacido en 1837 en San Fernando (Cádiz). Fue militar y político, como militar-artillero ideó y construyó diversas piezas para la artillería. Como político fue en 1890 Alcalde de Sevilla ciudad donde residía, y en la que falleció en 1903.

          -ALMIRANTE HOYOS. Don Francisco de Hoyos y Larabiedra, nació en la provincia de Burgos en 1782 y falleció en Cádiz en 1854. Fue un gran militar y astrónomo que dedicó toda su vida a la marina española. Este burgalés, estuvo muy relacionado con Sevilla donde fue Director de la Academia Naval, residiendo precisamente en esta calle que hoy y desde 1875 lleva su nombre.

          -MUÑOZ Y PABÓN. Calle en honor de Don Francisco Muñoz y Pabon (Hinojos Huelva 1886- Sevilla 1920) escritor y canónigo de la Catedral de Sevilla. Aunque onubense, por su amor a Sevilla y a sus tradiciones, fue un sevillano en toda la extensión de la palabra.

          Pluma de oro para la Virgen Macarena. Al comentar sobre esta gran personalidad, hay que mencionar lo sucedido con esta pluma, recordando que por sus escritos en la prensa, manifestándose a favor de que los funerales de Joselito el Gallo se celebraran en la Catedral, le fue regalada por suscripción popular una  pluma de oro y piedras preciosas[i].

          Aceptó el obsequio con la condición que fuera la Virgen Macarena la que luciera dicha pluma. Desde entonces 1920, la Virgen Macarena durante la Estación de Penitencia en la Madrugada del Viernes Santo, lleva  colgada de su saya esta valiosa joya.

          De su obra costumbrista, destacamos su interesante libro “Siluetas de la Semana Santa de Sevilla” recopilación de diversos artículos suyos publicados en la prensa, donde cuenta muchas anécdotas llenas de gracia y salero sevillano.

          Voy a referir lo que cuenta[ii] que le pasó a `Pilatos el de la Sentencia de la Macarena.

          Una “madruga” de hace muchos años, estaba el “paso” del Señor arriado en la calle Cuna, cuando de pronto empezó a llover torrencialmente, el prioste se subió al “paso “con unas cuantas capas con las que cubrió perfectamente la Sagrada Imagen y hasta algunos sayones y judíos.

          Iba a bajarse, cuando el Mayordomo le grita: Pero ¿y Pilato, hombre? Contestando el prioste: ¿¿Pilato…?? Por mi parte, que la beba en pie. ¿No quería agua? ¡! Po que se jarte!!

         

         





[i]  VÉASE EN ESTE BLOG: LA PLUMA DE ORO DE LA MACARENA PUBLICADO EL 4 DE FEBRERO DE 2014.

[ii]  VÉASE EL LIBRO SILUETAS DE LA SEMANA SANTA DE SEVILLA DE JUAN FRANCISCO MUÑOZ Y PABON, NOTAS Y PRÓLOGO DE ALBERTO RIBELOT. EDICIONES MARSAY.

jueves, 15 de septiembre de 2016

LAS JUSTICIAS DEL REY DON PEDRO DE CASTILLA.


LAS JUSTICIAS DEL REY DON PEDRO.

EL ARCEDIANO Y EL ZAPATERO.

       Muchas son las leyendas sobre este rey, algunas de ellas recogidas en páginas anteriores de este blog, ahora quiero contar   una de las más interesantes titulada:  “El arcediano  y el zapatero”.       En ella se resalta la peculiar forma de aplicar la justicia  por este rey, igualando con el mismo rasero a personas de baja condición social con las más altas y poderosas.

          Se cuenta que un Arcediano (cargo en el Cabildo catedralicio) tuvo una disputa con un zapatero, en la pelea por desgracia, este último cayó muerto.

          En aquellos tiempos la aplicación de la justicia estaba dividida en dos: la eclesiástica que juzgaba a los religiosos y miembros de la Iglesia, y la justicia del rey que se aplicaba al resto de los mortales.

          A  los tribunales del clero, se dirigió el hijo del muerto, también zapatero, pidiendo justicia y alegando que su padre había muerto asesinado.

          Después de mucho debatir y reconociendo que el zapatero había perdido la vida en el lance, el tribunal falló condenando al Arcediano a un año de no decir misa.

          Al hijo del zapatero, no le convenció la sentencia, pensó que era una burla y decidió tomarse la justicia por su mano. Días más tarde, en la procesión del Corpus Christie presidida por el propio rey, y en cuyo cortejo participaba el arcediano, aprovechó la aglomeración de gente y  acercándose le clavó un cuchillo matándolo en el acto, había vengado a su padre.

          De inmediato fue detenido y llevado a presencia del rey, los clérigos pedían que se hiciera justicia y que fuese condenado a muerte, el reo en cambio suplicaba perdón diciendo que solo había vengado a su padre. 

          Don Pedro, pidió que le contaran los hechos, una vez conocidos dijo: “El padre de este zapatero fue muerto por el arcediano, y los tribunales eclesiásticos lo condenaron a un año de no ejercer su sagrado ministerio,  Yo el Rey aplicando la ley en un plano de equidad, condeno a este hombre a que durante un año no pueda coser zapatos”.

          Mañana continuaré mi paseo por las calles que confluyen en el lugar que se encuentra situado el busto de Don Pedro, más adelante os contaré alguna que otra leyenda de este rey.


lunes, 5 de septiembre de 2016


LOS RESTOS DE DON PEDRO I DE CASTILLA EN LA CATEDRAL DE SEVILLA.



          En 1362, el mismo año que las Cortes declaran a Doña María de Padilla como reina consorte a título póstumo, Don Pedro otorga testamento, en el que dispone que a su muerte fuera sepultado en una capilla nueva que pensaba hacer en la Catedral  de Sevilla, y que a cada lado de su sepultura, se enterrasen a su hijo Juan de Castilla y a la Reina Doña María de Padilla.

          Desgraciadamente esta nueva capilla nunca se construye, bien por las guerras de estos años o por su prematura muerte en 1369.  

          Como él quería, y de todos es sabido, sus restos mortales junto con sus hijos Alfonso y Juan de Castilla, y Doña María, se encuentran sepultados en la cripta de la capilla Real de nuestra Catedral. 

          Lo menos conocido es que los restos de Don Pedro estuvieron a punto de perderse, y que no llegaron al lugar donde descansan hasta pasados más de 500 años de su muerte. 

          La odisea de su cadáver a lo largo de los siglos, es la que pretendo contar en estas líneas.

          Sabemos que tras la derrota en 1369 de la batalla de Montiel, Don Pedro traicionado por Bertrand du Guesclin es asesinado a manos de su hermanastro Enrique de Trastamara[i].

          El odio que sentía el Trastamara por Don Pedro, no se apaga con la muerte de este y la usurpación del trono, había que ultrajarlo y humillarlo aunque fuera después muerto. Para ello Enrique hizo pasear la cabeza del rey clavada en una lanza por diversas ciudades y castillos, mientras el cuerpo colgaba de las almenas del castillo de Montiel[ii].

          Posteriormente su cuerpo es enviado a la Puebla de Alcocer[iii], donde sin ninguna pompa ni ceremonia es enterrado en la iglesia de Santiago. Aquí sus restos permanecieron hasta 1446, año en el que el rey Don Juan II dispuso, a petición de Doña Constanza de Castro nieta del rey Don Pedro, que fueran trasladados al Convento de Santo Domingo el Real en Madrid donde profesaba como religiosa.

          Septiembre de 1868: levantamiento revolucionario que toma el nombre de la Gloriosa y que supuso el destronamiento de la reina Isabel II. Durante este periodo en pro del progreso, para la ampliación y reformas de espacios públicos, se derriban numerosos conventos y templos, así cae bajo la piqueta el Convento de Santo Domingo el Real.

          ¿Y qué pasa con los restos de nuestra rey Don Pedro? Se introducen en un vulgar cajón de madera y se depositan provisionalmente en el Museo Arqueológico Nacional.

          Aquí quedan olvidados durante varios años, hasta que en Agosto de 1876 el periodista sevillano Manuel Sánchez Silva publica y denuncia en el periódico El Universal, la precariedad en que se encuentran los restos y la indiferencia de la ciudad de Sevilla por un rey que tanto la quiso.

          Esta denuncia, hace que en los ambientes culturales y políticos sevillanos, se muestre gran interés porque los restos del monarca se traigan a Sevilla. El Ayuntamiento aprueba y solicita al gobierno que se trasladen a nuestra ciudad, para ser sepultados en ella tal y como el rey quería.

          El 5 de Enero de 1877, los despojos llegan por ferrocarril a la antigua estación de Córdoba o de Plaza de Armas. Han pasado más de cinco siglos y por fin los huesos de Don Pedro van a descansar definitivamente en su ciudad.

















[i]  VÉASE EN ESTE BLOS LA ENTRADA :LA CABEZA DEL REY DON PEDRO.

[ii]  DATOS TOMADOS DE WIQUIPEDIA  HISTORIADOR ZURITA Y CASTRO 1512-1580.

[iii]  M UNICIPIO EXTREMEÑO PROVINCIA DE BADAJOZ.

miércoles, 3 de agosto de 2016

LAS CUATRO REINAS DE DON PEDRO I DE CASTILLA.


LAS CUATRO REINAS DEL REY

DON PEDRO I DE CASTILLA.



       Estos días atrás he publicado algunas páginas sobre leyendas y tradiciones de este vilipendiado rey.   

          En este paseo de hoy, siguiendo con su historia, vamos hablar de las cuatro reinas de su reinado y de su vida personal.

          DOÑA MARÍA DE PORTUGAL. Obviamente la primera reina en su vida fue su madre, nacida en 1313 en Evora Portugal, y casada en 1328 con Alfonso XI rey de Castilla.

          Esta reina no tuvo un matrimonio feliz, el hijo tan deseado para suceder al padre no llegaba. En 1332 nace el infante Don Fernando que muere a los pocos meses, y por fin en la ciudad de Burgos el 30 de Agosto de 1.334 casi seis años después de haberse celebrado el matrimonio, viene al mundo Don Pedro que heredará la corona.

          A poco de nacer, se trasladan con la corte a Sevilla, en cuyos Reales Alcázares el Infante se cría bajo los cuidados de su madre.

          No sabemos, sí la causa de que el tan deseado vástago tardase tantos años en venir al mundo, hizo que el rey se echara en los brazos de Doña Leonor de Guzmán, mujer de gran belleza perteneciente a la nobleza sevillana, que llego a darle diez hijos ilegítimos.       Uno de sus hijos, Enrique de Trastamara hermanastro de Don Pedro, asesinará a este traidoramente en Montiel Ciudad Real en el año de 1369, usurpando el trono al coronarse como rey.

           El distanciamiento entre los esposos, los muchos sufrimientos y humillaciones padecidas por la reina, propiciaron un ambiente de rivalidades y odios, que culminarían en 1350 cando muere Don Alfonso XI, y es proclamado rey el infante Don Pedro.

          Doña María pasa años difíciles con su hijo, causa que ambos se distancien, la reina se marcha a Portugal donde fallece en Evora su ciudad natal en 1357, sus restos tal como ella dispuso, se encuentran sepultados en el convento de San Clemente de Sevilla.

          DOÑA BLANCA DE BORBON. De nobleza real francesa, nace en 1335 y casa con el rey Don Pedro de Castilla en 1353, era una joven doncella de gran hermosura y donaire. Se casaron en un mal momento, cuando el rey estaba perdidamente enamorado de Doña María de Padilla, tanto que al día siguiente de celebrarse las bodas, abandona a Doña Blanca para volver a los brazos de aquella. Presionado por su madre, la corte e incluso el Papa, vuelve Don Pedro junto a su esposa, a la que abandona de  nuevo a los dos días, esta vez definitivamente y para no volverla a ver.      Esta desventurada y joven reina es repudiada, desterrada y presa en varios castillos, falleciendo en el de Medina-Sidonia en 1361.

          DOÑA JUANA DE CASTRO. De esta mujer de gran belleza, viuda, perteneciente a la nobleza castellana, se encapricha Don Pedro, acosándola y requiriéndola de amores.

          Ella que conoce los devaneos del rey, le hace saber que solo le concederá sus favores pasando por el matrimonio, y que este no es posible al estar el rey casado con Doña Blanca.

          No era Don Pedro hombre que cualquier impedimento frustraran sus deseos. Por lo que obliga a los obispos de Ávila y Salamanca a declarar la nulidad del casamiento, así se puede casar con Doña Juana, esponsales que se celebran en la primavera de 1354. Consumado el matrimonio y satisfecho su capricho, al igual que hizo con Doña Blanca, la abandona a los pocos días. De esta breve relación nacería el infante Don Juan de Castilla.

          Al separarse de ella le concede el Señorío de Dueñas al que la reina se retira, años más tarde en 1374 fallece en Galicia, sin dejar de titularse reina de Castilla y León.  

          DOÑA MARIA DE PADILLA. Julio de 1361 los Reales Alcázares de Sevilla están acongojados y tristes, por sus estancias como un alma en pena, vaga desconsolado el rey Don Pedro, acaba de morir Doña María de Padilla, la única mujer que reinó en su corazón. Desde 1352 en que se conocieron han pasado nueve años durante los cuales se amaron sinceramente, ella le fue fiel, perdonándole sus muchas infidelidades.

          En 1362 a los pocos meses de la muerte de María, el rey convoca Cortes[i] generales en Sevilla, en las que declara que su primera y única esposa fue Doña María de Padilla, y que sus matrimonios anteriores se realizaron estando casado secretamente con ella, por tanto no eran legítimos. El porqué de este secretismo y la veracidad del supuesto matrimonio, no está claro ni confirmado.

          El cardenal de Toledo los declara nulos, y siendo ratificados por las Cortes, se le otorga a Doña María de Padilla los honores de reina a título póstumo.

          Como reina está enterrada junto a don Pedro en la cripta de la Capilla Real de la Catedral de Sevilla.

          Muchos escritores alaban su belleza y bondad, nosotros nos quedamos con los versos del Duque de Rivas:

Doña María Padilla 
cuyo entendimiento claro, 
del regio amante penetra 
los más ocultos arcanos. 


Celestial era su rostro

y divina su garganta,

dos soles eran sus ojos

bajo las lenguas pestañas.


Y en quien la bondad del alma 
sobrepuja a los encantos 
de su peregrino rostro, 
y de su cuerpo gallardo.



          Del traslado de los restos de Don Pedro a Sevilla hablaremos en la próxima entrada, que Dios mediante será en Septiembre.

         





[i]  EN LA CASTILLA MEDIEVAL EL REY GOBERNABA CON UNA ASAMBLEA DE NOBLES Y PRELADOS, EN ELLAS SE DECIDIAN ASUNTOS COMO LA DECLARACION DE GUERRA, LA SUCECIÓN O LOS IMPUESTOS ENTRE OTROS ASUNTOS.

domingo, 24 de julio de 2016

LA PRIMITIVA CABEZA DEL REY DON PEDRO.


LA PRIMITIVA CABEZA DEL

REY DON PEDRO.

          En la anterior entrada, decíamos que la estatua de medio cuerpo de Don Pedro, que vemos en la actualidad sobre una fachada de la calle Cabeza del Rey Don Pedro, no es la cabeza que mandó poner el rey en 1369 a raíz de los sucesos de la calle Candilejo[i].  

          Esta primitiva cabeza, de la que inserto una foto a continuación, se encuentra colgada en uno de los muros del Apeadero de la Casa de Pilatos.



EL PRIMITIVO BUSTO DEL REY DON PEDRO DE LA CASA DE PILATOS.[ii]

         

          Estuvo colocada en la calle Cabeza del Rey Don Pedro hasta 1630, año en que por estar la fachada en ruinas, el Ayuntamiento mandó que se retirara, y al rehabilitarse el edificio se sustituyó por el busto actual más vistoso, con los atributos reales, el escudo con las armas de Castilla y León y el Nomadejado del Ayuntamiento sevillano.

          Don Fernando Afán Enríquez de Ribera III Duque de Alcalá (1583-1637) tenía aquella cabeza con el pelo cortado alrededor del cuello y cercenado en la frente, sin barbas ni bigotes, el rostro algo abultado, y en la cabeza un bonete redondo[iii] por verdadera efigie del rey Don Pedro o muy parecida. Y al saber que iba a ser sustituida, la adquirió para llevarla a su palacio, colgarla de un muro y  contemplar  la cabeza del gran enemigo de su familia los Enríquez.

          Las causas y motivos de la enemistad de los Enríquez con el rey Don Pedro según las crónicas fueron  las siguientes:

          Con Alonso Enríquez de Castilla, se inicia el linaje de los Enríquez, su padre era Don Fadrique Alfonso de Castilla, Maestre de Santiago, que murió asesinado en Sevilla por orden de su hermanastro el rey Don Pedro, cuando Alonso tenía tan solo seis años. De mayor luchó contra su tío el rey Don Pedro I de Castilla, en la primera guerra civil castellana, al lado de su otro tío Don Enrique de Trastamara.



.

                   

















[i]  VÉASE EN ESTE BLOG LA ENTRADA TITULADA LA CABEZA DEL REY DON PEDRO.
[ii]  FOTO TOMADA DE WIQUIPEDIA.
[iii]  VÉASE DON JOSÉ GESTOSO SEVILLA MONUMENTAL Y ARTÍSTICA TOMO III.

jueves, 14 de julio de 2016

CABEZA DEL REY DON PEDRO.


CABEZA DEL REY DON PEDRO.



          Esta imagen del rey Don Pedro, realizada por el escultor Marcos Cabrera en 1630, nos hace recordar el crimen que el mismo cometió, y que hemos relatado en la anterior entrada sobre la calle Candilejo[i]. Con ella sobre la pared, cumplía su promesa de que la cabeza del asesino del Guzmán colgaría en el lugar donde se cometió el crimen.

          En el interior de una hornacina, vemos al rey de medio cuerpo cubierto con corona y manto real, en la mano derecha lleva el cetro que apoya sobre el hombro, y sobre la espada posa la mano izquierda. En la parte baja el emblema del nomadejado del ayuntamiento y el escudo de Castilla.

          Aunque nacido en la ciudad de Burgos en Agosto en 1334, a este rey por su mucha vinculación con nuestra ciudad, lo podemos considerar como sevillano.            Aquí desde muy niño tuvo su residencia en los Reales Alcázares, a los que reedificó en el bello estilo mudéjar que hoy contemplamos admirados. Aquí tuvo su corte y vivió con Doña María de Padilla su gran amor.  Sus restos como él quería, reposan en nuestra Catedral, y en muchos lugares de la ciudad encontramos alguna leyenda o tradición con él relacionada.

          ¿Pero quien fue este monarca, tan cantado en coplas y romances, llamado por unos “el Cruel” y por otros “el Justiciero”?.

          Hijo de Alfonso XI y Doña  María de Portugal, a la muerte de su padre en 1350 fue coronado rey, aún no había cumplido los dieciséis años.

          Durante los diecinueve años que duró su reinado no lo tuvo fácil, tuvo continuos enfrentamiento con las diversas facciones de la nobleza que luchaban por el poder, así como con sus hermanastros, sobre todo con Enrique que ambicionaba el trono.

          Fue un buen gobernante, hombre de gran personalidad, valeroso y gran pericia en lo militar, como demostró en las diversas guerras en las que participó.

          Para el buen gobierno, el orden y la tranquilidad en el reino, aplicó por igual a pobres y poderosos una justicia rigurosa y ejemplar, por ello el pueblo le dio el sobrenombre de “Justiciero”.         Estos versos de Quevedo así lo reconocen:

¿Pues Don Pedro de Castilla,

tan valiente y tan severo,

¿Qué hizo sino castigo,

y que dio sino escarmientos?

Quieta y próspera, Sevilla

pudo alabar su gobierno,

y su justicia las piedras

que están en el Candilejo.[ii]

         

          Aunque no fue un santo, tampoco fue tan cruel como las crónicas de su vida y reinado lo describen. Me explico:

          -Su hermanastro Enrique de Trastamara, en la batalla de Montiel (Ciudad Real) con engaños lo atrae a su tienda, donde ayudado por el mercenario francés Bertrand du Guesclin, que pronuncia aquella famosa frase que quedó en la historia “ni quito ni pongo rey, pero ayudo a mi señor” lo asesina clavándole la espada en el pecho, era el año 1369 tenía 35 años.

          -Enrique, que durante años luchó por poseer la corona de Castilla, no tenía derecho a ella al ser hijo bastardo de Alfonso XI.

          - Una vez el usurpador en el trono, tenía que legitimarse ante sus súbditos, y que mejor manera de mandar a Don Pero López de Ayala que estaba a su servicio, escribir la crónica de Don Pedro donde se le describe como persona capaz de cometer toda clase de atrocidades y crímenes, y por otro lado que él Enrique, no quería el trono por ambición personal, sino para salvar a Castilla del nefasto reinado de su hermanastro.  

          Esta crónica, la única de este rey que se conoce, es la que dio pie a la leyenda de Don Pedro el Cruel. Yo, a pesar de todo lo negativo escrito sobre él, creo que fue más justiciero que cruel.              Pero volvamos a la Cabeza que es el propósito de este escrito, y aquí tengo que decir, que esta Cabeza que vemos no es la primitiva, esa fue otra Cabeza, cuya interesante historia os la comentaré en la próxima entrega.

           





[i]  VÉASE EN ESTE BLOG LA ANTERIOR ENTRADA TITULADA LEYENDA DEL CANDILEJO.

[ii]  ASI LO DECRIBE NUESTRO INMORTAL DON FRANCISCO DE QUEVEDO EN SU POEMA SATIRICO “ JOCOSA DEFENZA DE NERON Y DEL SEÑOR REY DON PEDRO DE CASTILLA.

lunes, 4 de julio de 2016

LEYENDA DEL CANDILEJO


LEYENDA DE LA CALLE  CANDILEJO.

        Muy cerca de la Alfalfa, se encuentran dos calles que se unen en la historia y la leyenda, me refiero a las tituladas Cabeza del Rey Don Pedro y Candilejo.



         En esta última calle a mediados del siglo XIV, desde el ventanuco de su vivienda  y a la luz de un pequeño candil, una anciana observo a dos caballeros que se batían a espada, viendo  como uno de ellos en un descuido del otro le atravesaba el cuerpo con su arma.

         Aunque la poca luz del candilejo le impedía ver las facciones del matador que huía, si reconoció que era el rey Don Pedro por el ruido que hacían sus rodillas al andar. Recordamos que toda Sevilla sabía que este rey padecía una enfermedad en sus piernas que sonaban al caminar.

Al andar sus choquezuelas [i]

forman un ruido notable,

como el que forman los dados

al confundirse y mezclarse.

         La familia de los Guzmanes a  la que pertenecía el fallecido, considerando que se había cometido un crimen, pidió al rey Don Pedro que se encontrase al asesino y se hiciese justicia condenándolo a muerte, accedió el rey decretando que se recompensaría al que lo descubriera y que al igual que se hacía con los delincuentes, la cabeza del autor sería colgada en el lugar de los hechos.

         La vieja, acudió al Alcázar para conseguir la recompensa, en presencia del rey y a solas, le dijo que sabia quien había cometido el crimen, pero que era un personaje de tanta alcurnia que no podía pronunciar su nombre. !Decidlo, o pagareis con vuestra propia vida!.

          “Señor, sí miráis por esa ventana, dijo señalando un espejo que colgaba de la pared, lo veréis en persona”.

            El rey contemplando su rostro reflejado en el cristal, exclamó: “efectivamente has descubierto al criminal y te mereces la recompensa”.

           Y dirigiéndose a la Corte: “os anuncio que ya conozco el autor del crimen, se hará justicia y su cabeza será colgada”.

           Y así lo hizo, mandando que se colocara sobre la pared una copia de su cabeza labrada en piedra.

           Esta cabeza tiene una historia tan interesante, que os la voy a contar en la próxima entrega, dedicada a la calle Cabeza del Rey Don Pedro.



 









[i] CHOQUEZUELAS = ROTULAS. DUQUE DE RIVAS ROMANCE UNA ANTIGUALLA DE SEVILLA.

jueves, 23 de junio de 2016

LA IGLESIA DE SAN ISIDORO.


LA IGLESIA DE SAN ISIDORO.



          En días pasados comenté sobre la estrella o sello de Salomón grabada sobre la piedra de una de las dos portadas góticas de esta iglesia, hoy el paseo lo dedico a visitarla.

         Iglesia gótico-mudéjar, bien de Interés Cultural desde 1995, fue edificada en el siglo XIV sobre los restos de una mezquita árabe.
        

         Sobre la portada de la estrella[i], se alza una peculiar torre-fachada de estilo barroco con dos cuerpos, en el inferior sobre un balcón, se halla un retablo cerámico de azulejos con las imágenes de San Isidoro, flanqueado por los medallones de San Leandro y Santa Justa, sobre el campanario un hermoso chapitel sostiene una veleta.


         La puerta del lado del evangelio es del s. XVIII, delante de ella en el entorno ajardinado, hay una cruz de cerrajería, que estuvo en el cementerio anexo a la iglesia, esta cruz tiene forjado  los símbolos episcopales del cayado y la mitra, que hacen referencia a San Isidoro arzobispo de Sevilla titular de la parroquia.

        Pasamos al interior, donde de las muchas obras artísticas que guarda, lo primero es detenernos ante el Altar Mayor, aquí enmarcado por un suntuoso retablo, podemos admirar el magnífico lienzo de grandes dimensiones pintado en 1613 por el pintor de origen flamenco y perteneciente a la escuela barroca sevillana Juan de Roelas, representa “el Tránsito de San Isidoro” y según criterio de historiadores es la obra cumbre de este artista. Solo por ver esta hermosa pintura, merece visitar este templo.

        La escena de gran colorido, excelente dibujo y composición, se divide en dos partes diferenciadas, en la inferior el santo de rodillas y con las manos juntas, espera la muerte rodeado de eclesiásticos y caballeros, en la superior la Gloria donde Jesucristo, la Virgen y una corte de querubines lo aguardan.



ALTAR MAYOR.TRÁNSITO DE SAN ISIDORO.



        Hermosas capillas se reparten por el templo, entre ellas destaca la Sacramental con sus vistosas yeserías, y un espléndido retablo barroco atribuido a Duque Cornejo, que preside sentada en su trono la imagen de la Virgen de las Nieves, capilla que se cierra con una artística verja del s. XVI.         

       Interesante de contemplar es el Cristo de la Sangre o de los Maestres[ii], impresionante crucificado gótico del siglo XIV, la cabeza inclinada sobre el hombro, el cuerpo arqueado y en el rostro la serenidad divina de la muerte.

      Terminamos la visita nos marchamos, recordando que la Hermandad del Señor de las Tres Caídas y la Virgen del Loreto, que procesiona en la tarde del Viernes Santo, reside en esta iglesia desde 1668.

          





[i] VÉASE EN ESTE BLOG LA ANTERIOR ENTRADA TITULADA LA ESTRELLA DE SALOMON DE LA IGLESIA DE SAN ISIDORO.
 
[ii]DE LOS MAESTRES PORQUE ESTUVO EN UNA CAPILLA DE LA FAMILIA MAESTRE.