martes, 22 de abril de 2014

IGLESIA DE SANTA MARINA.


DOMINGO DE RESURRECCIÓN.

El Domingo de Resurrección estuve en la iglesia de Santa Marina, a ver los “pasos” de la Cofradía del Resucitado que no pudieron hacer su estación de penitencia a causa de la lluvia caída durante la madrugada.
La imagen del Señor, magnifica, realizada por el imaginero Francisco Buiza en 1973, se alza erguida en aptitud de elevarse a los Cielos.
La Virgen de la Aurora, del escultor Dubé de Luque de 1978, sin lágrimas en su bello rostro por la alegría de la Resurrección de su Hijo, se muestra en todo su esplendor sobre su “paso”.
Visto los “pasos” hay que recrearse contemplando este templo, uno de los edificados en el estilo gótico-mudéjar.
Monumento de Bien de Interés Cultural desde 1931, está  considerado como el prototipo de modelo del templo sevillano de la baja Edad Media.
          Aquí no encontraremos  altares, retablos, capillas barrocas o de otros estilos arquitectónicos, aquí todo es gótico-mudéjar, singularidad que lo hace único entre todos los templos de su época.
          Demos una vuelta y admiremos sus capillas, la Mayor gótica cubierta con bóvedas de nervadura, la luz entra por tres ventanas ojivales del ábside, en el centro sobre un altar dorado se encuentra la imagen de la titular Santa Marina.  
           En las naves laterales cuatro bellas capillas mudéjares fechadas a mediados del siglo XIII, cuya función principal fue la de enterramientos, y que responden al modelo arquitectónico funerario de la qubba almohade, en ellas se refleja el paso de la tradición islámica a la Sevilla cristiana, o sea al arte mudéjar. (Qubba es voz árabe que designa un edificio cubierto con cúpula que sirve de sepulcro en los países islámicos).
          La Sacramental de gran pureza mudéjar con cúpula gallonada, imitando a los gajos de una naranja (gallones = gajos), los arcos de la semibóvedas descansan sobre cuatro columnas tardoromanas.
          La cúpula de la capilla de la Virgen del Amor está cubierta de pinturas irreconocibles.
          La capilla bautismal, contiene una antigua pila bautismal de mármol blanco, su bóveda es gallonad


CAPILLA MUDEJAR DE LA PIEDAD.
           Por último, antes de salir quedaos sin prisas, a admirar la belleza de la joya de las capillas funerarias de Sevilla, la capilla de la Piedad o de la Virgen de la Aurora, situada en la nave de la Epístola, cuya esplendida bóveda está  decorada con fragmentos de azulejos, y un hermoso friso de  lacería de estilo almohade.       
         Salimos al exterior, la portada principal  de estilo gótico, por la que se acede al interior del templo, tiene ocho arcos ojivales y un alero con catorce cabezas de leones, en el centro la escultura de Dios Padre coronado y a los lados cuatro imágenes en piedra representando a la Santa.[i] 

          La protección de esta iglesia sevillana se puso bajo la advocación de Santa Marina de Orense, no estando claro si fue debido a los gallegos que llegaron cuando la Reconquista.
          Esta doncella gallega, considerada la protectora de las parturientas, tiene varias leyendas, aquí vamos a recoger una de ella, que podemos ver al estar grabada en la piedra.
                          RELIEVE DEL FRISO DONDE MARINA SALE DEL VIENTE DEL DRAGÓN.
            Fijaos bien, mirad en la esquina a la derecha del friso donde comienzan los arcos ojivales y veréis a Marina que sale del dragón.
        Dice la leyenda: Que fue encarcelada y torturada por no renunciar a su fe cristiana, en su encierro pide a Dios  que se le aparezca el demonio que la atormenta, este en forma de dragón la traga y Marina sale empuñando una cruz e ilesa del vientre del demonio. 
          Santa Marina se  representa en la otra parte del friso, de pastora con el rebaño.

           En la torre mudéjar del siglo XIII sucedió según la leyenda, el descubrimiento de una pequeña imagen de la Virgen de la Piedad, que salvó a un individuo que huía de la justicia[ii].
       



           
     

           









          





[i]  EN LA BASE DE DATOS DEL PATRIMONIO DE ANDALUCIA SE RECOGE QUE LA PORTADA PRINCIPAL ESTA DEDICADA A LAS “CUATRO VÍRGENES PRINCIPALES” SANTA MARINA, SANTA MARGARITA, SANTA CATALINA Y SANTA BÁRBARA.

[ii]  EN LA ENTRADA DEDICADA A LA CALLE BUSTOS TAVERA SE COMENTA AMPLIAMENTE ESTA LEYENDA.

DIAS DE SEMANA SANTA.



TEMPLOS GÓTICO-MUDÉJAR.

Salvo la lluvia en la madrugada del Domingo que impidió la salida del Resucitado, el tiempo después de varios años de lluvias se ha comportado en esta Semana Santa esplendido y radiante, como debe ser en estas fiestas.
Días luminosos para ver  Cofradías por las calles, y también para visitar iglesias y admirar “pasos” e imágenes.
De Cofradías no os voy a hablar, todo lo necesario para saber de ellas, se puede encontrar además de en libros especializados, en los programas de mano de Semana Santa, por ellos podéis saber: número de hermanos, estrenos, autores de las imágenes y otras curiosidades.
Conocemos tanto de Cofradías y Hermandades, que estas líneas van dedicadas a los templos.
Os habréis fijado que en la fachada de la mayoría de iglesias con portadas de estilo gótico, como la de la foto que se adjunta, una placa nos informa que son del siglo XIV.

PORTADA GÓTICA.
La historia de estas iglesias, edificadas en el estilo gótico-mudéjar sevillano es interesante.
Todo comienza con la reconquista en  1248 de Sevilla por Fernando III, la ciudad musulmana había que convertirla en cristiana, lo primero fue dividir la ciudad en 24 collaciones o parroquias, edificando templos y convirtiendo las mezquitas en templos cristianos.
Al unificarse las culturas de los dos grandes grupos de la población sevillana, los castellanos que llegaron con el rey y los mudéjares (musulmanes que se quedaron y se convirtieron al cristianismo) en la arquitectura nacería el gótico mudéjar sevillano.
El mudéjar de los albañiles musulmanes, aportaría a la piedra gótica, materiales baratos como el ladrillo, el yeso y la madera, creando con ellos edificios sólidos y de gran belleza.
Arte que culminaría en el siglo XIV, siendo monarca Don Pedro I, cuando en el año 1356 Sevilla sufrió un violento terremoto que destruyó numerosos edificios, ocasionando graves daños por toda la ciudad, quedando destruidas la mayoría de las iglesias de la reconquista, que se reedificaron  en el nuevo estilo gótico-mudéjar.
Este estilo, se traduce en un modelo parroquial de una nave con tres cuerpos separados por pilares, el central más alto y ancho que los laterales, todo ello cubierto con una techumbre de madera de artesanado mudéjar, torre de ladrillos y portadas adosadas de cantería con arcos ojivales y elementos decorativos almohades.
En los siglos XVII y XVIII muchos de ellos tuvieron  diversas reformas en otros estilos arquitectónicos además del gótico –mudéjar.
Por fortuna, hoy en día, podemos admirar estos templos, algunos verdaderas joyas, que iremos comentando cuando pasemos por ellos.[i]  






[i] Iglesias góticos-mudéjares de Sevilla, algunas muy modificadas: Santa Marina; Ómnium Sanctórum; Santa Catalina; San Marcos; San Esteban; San Pedro; San Andrés; San Isidoro; San Julián; Santiago;  San Juan de la Palma; San Román; San Vicente; San Lorenzo; San Gil; Santa Lucía; San Martín; Santa Ana. Derribada en1810 iglesia de la Magdalena; Derribada en 1868 iglesia de San Miguel.

domingo, 20 de abril de 2014

MI NAZARENO MACARENO.


PILATOS Y LA LLUVIA.

        El titulo de este escrito,  es porque MÍ NIETO Manuel, ha salido esta Semana Santa como penitente en la Cofradía de la Macarena. El subtitulo va de tormenta de lluvia sobre Pilatos.
          Como todas las  mañanas de Viernes Santo, me encuentro en la Resolana para ver pasar la Macarena, aquí en donde estuvo nuestra antigua casa, saludo   y charlo con antiguos convecinos, a la espera que llegue la procesión.
          Este año mi ilusión es mayor, ya que mi nieto va acompañando a la Virgen.
          Ya ha pasado la Cruz de Guía, estandartes y nazarenos del Señor, el “paso” de la Sentencia, acompañado por el vaivén del mar de plumas de los “armaos” se encuentra “arriado” a la altura de donde me encuentro.
          En este impresionante “barco”, el Señor de cara a la multitud con la mirada baja, se muestra tranquilo y sereno, como inocente que es, de la sentencia que lo condena.
          Detrás en su trono de procurador romano de Judea, Poncio Pilatos cabizbajo, como si la cosa no fuera con él, ha pedido agua para lavarse las manos, agua que en una palangana le ofrece un esclavo negro.
          Al mencionar el agua, me ha venido a la memoria un curioso suceso de una Madrugada, que en uno de sus libros nos narra el sacerdote y escritor Muñoz y Pavón[i]. ”Empezó a llover torrencialmente, cuando iba el “paso” de la Virgen por la Plaza del Salvador, y pudieron meterlo en la parroquia para que no se mojara.
          El “paso” del Señor que representa la sentencia de Pilatos, iba por la mediación de la calle Cuna, que retrocediera para guarecerse en el Salvador, o avanzara hasta llegar a la iglesia de la Universidad, tendría que ponerse hecho una sopa.
          El prioste se subió al “paso”. Con unas cuantas capas que le facilitaron cubrió perfectamente la sagrada imagen, y hasta algunos de los sayones y judíos. Iba a bajarse del “paso” dando por terminada su faena, cuando aquí que le dice a grandes voces el Mayordomo:
-Pero ¿ y Pilatos, hombre?
-¿¿ Pilatos…?? Por mi parte que la beba en pie…
¿ No quería agua…? ¡ Pó que se jarte!

          Ya marcha el Señor de la Sentencia con sus “armaos” hacia el Arco, nazarenos de la Virgen van pasando, y ¡ahí está! ¡ahí viene mi nieto!, lo conozco por su forma de caminar, parece cansado, claro que lo está, ha sido un valiente al hacer el recorrido completo de más de doce horas, pero ya le queda unos metros para la entrada, y despedirse de la Virgen hasta el año que viene.



[i] JUAN FRANCISCO MUÑOZ Y PABON. SILUETAS DE LA SEMANA SANTA.EDICIONES MARSAY SEVILLA 2001.

lunes, 14 de abril de 2014

LA IGLESIA DE SAN GIL ABAD



         
          Al pasear por esta calle de San Luis, dejando atrás el Arco y la basílica de la Macarena, lo primero que encontramos es la Iglesia de San Gil, situada en la plaza que lleva su nombre.
Cada vez que paso por esta plaza, me viene a la memoria  una curiosa leyenda sobre el Rey Don Pedro I y su manera de aplicar justicia.
Se cuenta: “Que el cura de la parroquia de San Gil, se negó a dar sepultura a un feligrés de familia tan pobre, que no tenían para  pagar la ceremonia del entierro ni para la sepultura, enterado  el Rey mandó al cura abrir una fosa y que en ella fuese enterrado vivo”.
Este mandato del Rey, quizás sea uno de los motivos por lo  que algunos, le conocen con el sobrenombre del Cruel, yo creo que se merece más el de Justiciero.         
Como leyenda que es, no sabemos si tiene algo de cierto, y si el cura fue o no enterrado vivo.
Lo importante es la moraleja que se desprende de ella, nos dice, que hay que tener más caridad cristiana con el prójimo y sobretodo con los más necesitados.
Una cruz de hierro sobre un pedestal  de ladrillos, hoy desaparecida, recordaba esta leyenda a todo el que por allí pasaba.
El nombre de la iglesia se debe al Arzobispo Don Remondo que era muy devoto del este santo, el edificio es del siglo XIV y es una de las primeras que se construyen con el nuevo estilo gótico-mudéjar-sevillano, aunque actualmente se encuentra muy reformada.

Al exterior tiene dos portadas y la torre que consta de dos cuerpos, siendo el primero mudéjar, el campanario del XVII, y el capitel hexagonal de azulejos trianeros.
En el interior lo primero que llama la atención, es que no tiene retablo mayor, sino un templete neobarroco moderno, donde se encuentra el titular San Gil acompañado de una cierva.          

Esta parroquia de San Gil, era muy visitada por los que vivíamos en el barrio macareno, aquí veníamos a ver a la Virgen Macarena antes de que tuviera su basílica propia, además en esta parroquia estábamos bautizados, incluso muchos de nosotros, años más tarde, nos casamos en ella. Ahora, desplazados y viviendo en barrios más lejanos, la visitamos menos.
Yo siempre que entraba, sentía curiosidad por saber el motivo que este  santo sea representado con dicho animal, hasta que conocí su leyenda:
“San Gil de origen griego, vivía retirado como ermitaño y haciendo penitencia en el bosque de la Provenza (Francia) cuando se presentó en su cueva una cierva herida que huía de unos cazadores, el Santo poniendo en peligro su propia vida la protegió con su cuerpo, siendo herido por una flecha en un brazo, pero salvando al animal de sus perseguidores, uno de los cazadores era el Rey de Francia, que admirado por la vida de piedad y sacrificio le construyó un monasterio del que lo nombró abad”.
Las capillas están dedicadas, a la Hermandad de la Virgen del Rocío de la Macarena con su magnífico Simpecado, a la Virgen del Carmen, a las Ánimas Benditas, a la Milagrosa, y a la Sacramental, esta con un retablo que preside una efigia de la Inmaculada, cuya bóveda y paredes se adornan con yesería.
Al dar una vuelta por el templo, fijaos en los zócalos de azulejos, muestra  bellísima y moderna  del arte sevillano. Los azulejos con formas geométricas en la cabecera del presbiterio, se cree que son del siglo XIII.

Salgo de la iglesia y frente a ella se encuentra la calle Contreras estrecha y desigual, el nombre es en memoria de un sevillano y macareno ejemplar, el Venerable clérigo Don Fernando de Contreras (1470-1548) que nació en esta calle, fue  bautizado en la Parroquia de San Gil y se encuentra enterrado en la Catedral.
Su vida la dedicó al rescate de cautivos en el norte de África, curó a muchos enfermos, siendo tenido por santo.
Morales Padrón en su libro Sevilla Insólita[i], nos narra un hecho curioso e interesante: “Un bastoncito de Contreras que se guarda en la Catedral de Sevilla, era mandado a recoger por las Reinas de España, para que durmiera en sus lechos y tuvieran un parto feliz, hoy siglos después, este bastoncito a perdido su efecto mágico”.
 Otra calle que desde San Gil llega hasta Parras, es la de Sagunto, que nos recuerda la ciudad valenciana, en que sus ciudadanos mantuvieron hasta morir, una defensa heroica contra las tropas cartaginesas mandadas por Aníbal Barca.




[i]  SEVILLA INSOLITA FRANCISCO MORALES PADRON. UNIVERSIDAD DE SEVILLA.

sábado, 12 de abril de 2014

LA CALLE SAN LUIS



ANTIGUA CALLE REAL.

Me encuentro en el Arco de la Macarena, donde voy a iniciar mi caminar por esta larga y estrecha calle, tan llena de historia.
El nombre actual de San Luis, se le puso en 1845 por la iglesia jesuita del mismo nombre, situada a su mediación.
Anteriormente era conocida como calle Real,  debido a que era la entrada habitual de los reyes cuando llegaban a la ciudad, monarcas como Alfonso XI, Fernando el Católico o el Emperador Carlos I entre otros, pasaron con sus comitivas regias por esta calle, para llegar a su residencia en los Reales Alcázares.
En mi paseo dejo atrás la iglesia de San Gil, una de las parroquias más antiguas de Sevilla, y sigo hasta la Plaza de Pumarejo,  llamada con este nombre, por la casa-palacio que construyera en el siglo XVIII el Veinticuatro de Sevilla Don Pedro Pumarejo.

PORTADA CASA-PALACIO PUMAREJO.
Esta parte de la calle Real era muy estrecha, siendo conocida antiguamente como los Cuatros Cantillos, o las Cuatro Esquinas[i].
Estos cuatro cantillos al atardecer, eran el punto de reunión para los mocitos y perdonavidas de Santa Marina y de San Gil, además, escondidos por sus esquinas los regatones, estraperlistas que hasta mediados del siglo pasado, ofrecían pan blanco, aceite y otros productos.
          Sigo hasta Santa Marina y durante un rato contemplo su portada gótico-mudéjar.
          Frente a esta iglesia se encuentra la calle Divina Pastora, que anteriormente se llamó Adelantado, porque en esta esquina estuvo el palacio de los Per Afán de Riberas, Adelantados de Sevilla, aquí vivieron hasta que edificaron su “Casa de Pilatos” Doña Catalina de Ribera, su esposo Don Pedro Enríquez y sus hijos Fadrique y Fernando.
          Sobre lo que fuera este palacio, los jesuitas construyeron su noviciado de San Luis.
          Actualmente en parte del edificio se ubica el Instituto Andaluz de las Artes y las Letras, en su interior se encuentra la poco conocida iglesia domestica de San Luís.
Más adelante, nos encontramos ante la fachada de una hermosa joya, la iglesia de San Luis Rey de Francia, que le da nombre a la calle, estando considerada como la más suntuosa de todas las iglesias barrocas sevillanas.
FACHADA IGLESIA SAN LUIS.
Enfrente hay una calle muy estrecha, que llega hasta San Julián, con el nombre del escultor y retablista Duque Cornejo, que vivió en esta calle, siendo el autor de muchas de las obras que contemplaremos en la visita a esta iglesia.
          A continuación se encuentra el Colegio La Salle-Purísima, frontero a este estuvo el Hospicio para niños expósitos.
          Otro edificio asistencial que no existe, es el Hospital de San Cosme y San Damián, popularmente conocido como de los locos o inocentes[ii], aquí estuvo internado el loco Amaro, personaje muy singular del que pronto hablaremos.
          Frente al que fuera Hospital de los Inocentes, hoy Centro Deportivo San Luis, hay un callejón sin salida con el nombre de Padilla, donde según la leyenda el rey Don Pedro conoció a Doña María de Padilla, el gran amor  de su vida.
          Más adelante, en un azulejo situado sobre la fachada del número trece, se lee que en 1875 en un humilde cuartito del antiguo edificio, se fundó con cuatro hermanas la institución religiosa de las Hermanas de la Cruz, para ayuda y servicio a los pobres.
Y San Marcos, donde termino mi paseo de hoy, de las notas tomadas de los lugares vistos, voy a escribir unas páginas individuales que iré publicando en este blog.





[i][i]  VÉASE ESQUINAS Y CONVENTOS DE DON SANTIAGO MONTOTO.

[ii][ii] LA CALLE ESQUINA A ESTE EDIFICIO LLEVA EL NOMBRE DE INOCENTES POR LOS QUE FUERON RESIDENTES EN DICHO HOSPITAL.

miércoles, 9 de abril de 2014

LA PLAZA Y EL CONVENTO DE SANTA ISABEL.


          Esta plaza, una de las más bonitas de Sevilla, está situada a espaldas de la iglesia de San Marcos, es recoleta y muy agradable por su ambiente de quietud y tranquilidad, que le dan los conventos cercanos.  
          Me siento en unos de sus bancos a disfrutar de tan bello entorno, sobre mi cabeza las ramas de los granados me dan sombra, el azahar deja su perfume en el aire, el agua de la fuente canta mientras cae en la taza, unas palomas beben y otras revolotean por la plaza.
          Mis ojos, en esta paz, no se cansan de contemplar la magnífica portada del convento de Santa Isabel, a la que franquean dos altos olmos.

                                                                               PLAZA DE SANTA ISABEL.
          Es obra de Alonso de Valdelvira de 1609, en piedra y de estilo renacentista, a los lados dos pares de columnas estriadas, entre las que se disponen cuatro hornacinas vacías.
          Se remata con un esplendido altorrelieve, muy deteriorado, realizado por Andrés de Ocampo[1], cuyo grupo escultórico de siete figuras representa la Visitación de la Virgen a su prima Santa Isabel, destacan las figuras de la Virgen con un amplio manto, y la de Santa Isabel que hace una genuflexión.

         El convento de Santa Isabel fue  fundado en 1490 para la Orden de religiosas de San Juan, la espadaña que se alza sobre la plaza, ostenta la cruz de la Orden.  
          Con la desamortización de 1835 estas monjas fueron exclaustradas, pasando a ser cárcel de mujeres, posteriormente fue  reformatorio femenino, conocido popularmente como Casa de las Arrepentidas.
          Desde 1869 es sede de la congregación de religiosas filipenses, que fundara la Madre María de los Dolores Márquez, dedicada a la enseñanza.
          La Orden desarrolla una obra social muy importante, con el cuidado, protección y acogida de menores y de mujeres maltratadas.
          Además por una ventana de su acogedor compás, presidido por un paño de cerámica de la Madre María Dolores, se reparten diariamente entre los necesitados, más de trescientos bocadillos.

MADRE MARIA DOLORES MARQUEZ.
               La iglesia, a la que accedemos por el patio que da a la calle Hiniesta, guarda un gran patrimonio en obras de arte, incluso a pesar de las pinturas que se perdieron al ser expoliadas por los franceses.
          El retablo mayor, que preside una Dolorosa, es obra de Juan de Mesa, de este mismo escultor es el Cristo de las Misericordias.
          Otros retablos realizados por Juan de Oviedo y Martínez Montañés, además de pinturas entre las que destacan las de Juan del Castillo se reparten por el templo.
          En el coro bajo se encuentran enterrados los cuerpos de la Madre María Dolores Márquez y del promotor de la fundación, el Padre Francisco García Tejero.
          Vista la iglesia, salgo a la calle Hiniesta desde donde caminaré hasta San Julián y por la Ronda llegar a la Macarena para terminar el paseo de hoy.
          No me he olvidado de la iglesia de San Marcos, la visita la dejo para dentro de uno días.


         




[1]   ANDRÉS DE OCAMPO 1550-1623 ESCULTOR JIENNENSE, RESIDIÓ Y REALIZÓ SU MAYOR PRODUCCIÓN EN SEVILLA, ES AUTOR ENTRE OTRAS MUCHAS OBRAS DEL CRISTO DE LA FUNDACION DE LA HERMANDAD DE LOS NEGRITOS. 

lunes, 7 de abril de 2014

AZULEJOS CERVANTINOS.

         
VIOLENCIA MACHISTA.
          La placa de cerámica, que hemos visto  en Santa Paula, no es la única dedicada a Cervantes, hay otras, hasta un total de diecisiete repartidas por la ciudad, que nos recuerdan que aquel lugar, se halla comentado en algunas de sus Novelas Ejemplares.
          Estos azulejos fueron, a propuesta de Don Luis Montoto, un homenaje del Ayuntamiento el 23 de Abril de 1916, con motivo del tercer centenario de la muerte de nuestro Ingenio de las letras.
          Sentado en la Plaza de Santa Isabel, me entretengo releyendo dichas Novelas, cuando leo en Rinconete y Cortadillo, un caso de violencia machista, tan de actualidad en nuestra época que pienso que sería interesante hablar de ello.
          Rincón y Cortado, dos jóvenes bribones, buscavidas de catorce o quince años el uno,  y cercano a los diecisiete el otro, que llegan a Sevilla entrando por la puerta de la Aduana o Postigo del Carbón, donde hacen su primer “trabajo”, robarle a un francés que entraba con ellos, dos camisas nuevas y un reloj, que vendieron en el malbaratillo de la Puerta del Arenal por veinte reales.
(Las placas situadas una en la calle Núñez de Balboa, a espaldas de la Delegación de Hacienda, y otra en la calle Adriano, nos hablan de la Aduana y del mercadillo del Arenal).
          Ya conocemos a los dos protagonistas de la Novela, ahora vamos al caso de maltrato por violencia machista, que por lo visto es una lacra  de todos los tiempos.
          Estando ambos pilluelos en casa de Monipodio jefe o rey de los ladrones, entra la Cariharta despeinada, llena de golpes, gritando y diciendo entre lagrimas:
          “ Que su hombre el Repolido, le había pedido treinta reales y ella solo le había enviado los veinticuatro que tenía, él creyendo que lo sisaba, la sacó al campo, detrás de la Guerta del rey, y allí, entre olivares, la desnudó, y con la pretina, sin excusar ni recoger los hierros, le dio tantos azotes que la dejó por muerta, de la cual verdadera historia son buenos testigos estos cardenales que miraís”.
          A la pregunta de ¿no te hizo ninguna caricia? Contesta: “¿Como una? cienmil me hizo, y diera él un dedo de la mano porque me fuera con él a su posada, y aun me parece que casi se le saltaron las lagrimas de los ojos despues de haberme molido”.
          En esta contestación, está el porqué de que hoy,  en muchos casos graves o de muerte por violencia, no existan denuncias previas.

          Placa situada en la calle Portaceli, antigua Huerta del Rey, cercana a La Buhaira, donde sucedieron los peregrinos episodios narrados.
          Cuando pasee por donde se halle situado alguno de estos azulejos cervantinos, comentaré el suceso allí acaecido.
          Cierro el libro de las Novelas Ejemplares y me dispongo a contemplar la Plaza de Santa Isabel.

           


viernes, 4 de abril de 2014

SANTA PAULA Y CERVANTES



        En la fachada de la casa frente a la entrada al convento de Santa Paula, una placa de cerámica nos recuerda que Cervantes menciona dicho lugar en su Novela Ejemplar la Española Inglesa, con estas palabras: “EN ESTA CASA FRONTERA DE SANTA PAULA MORARON ISABELA Y SUS PADRES.

          En el desenlace final de la obra, Isabela la protagonista, creyendo que su amado Ricaredo a muerto, decide entrar de monja en el convento de Santa Paula.
          El día del ingreso, cuando marcha a pie desde su casa al   convento,  un hombre con la insignia de la Trinidad en el pecho, señal de haber estado cautivo y rescatado por las limosnas de sus redentores, se le acerca exclamando: “detente, que mientras yo esté vivo, tú no puedes ser religiosa”.
          Isabela que reconoce a Ricaredo, se abraza a él diciéndole, “vos sois aquel que podrá impedir mi cristiana determinación, vamos a casa de mis padres, allí os entregaré mi posesión en los términos que pide nuestra santa fe católica”.
          Esta ficción de la novela, recuerda al Cervantes que estuvo cautivo durante cinco años en poder de los turcos, desde 1575 que fue apresado junto a su hermano Rodrigo, cuando regresaban desde Nápoles a España en la galera Sol, hasta 1580 en que fue redimido por los padres trinitarios que llegaron a Argel y pagaron los 500 escudos de su rescate.
          Un genio con tanta personalidad como Cervantes, es inevitable  que sobre él no hubiese alguna leyenda.
          Lo narrado en la novela, de que Isabela fuese a tomar los hábitos de monja en el convento de Santa Paula, sus amores con Ricaredo, y que este fuese un cautivo liberado, se cree que están sacados de la realidad.
          La leyenda dice: que Cervantes estuvo enamorado de una monja de Santa Paula de nombre Isabela, que nuestro héroe vivía en los alrededores del convento y que subía a la torre de San Marcos para ver pasear a su amada por los jardines del convento[1].
          No hay documentos que acrediten que Cervantes vivió en los alrededores de Santa Paula, y menos de que estuviese enamorado de una monja, lo único cierto es que Cervantes, que residió en nuestra ciudad cerca de doce años, tuvo que conocer perfectamente este convento y su talento e imaginación lo llevaron a mencionarlo en la novela.
          Mañana pasearé por la Plaza de Santa Isabel.

         




[1] VÉASE LA ESPAÑOLA INGLESA DE CERVANTES; PAGINAS SEVILLANAS DE MANUEL CHAVES Y EL TOMO SEVILLA DE MADOZ.

jueves, 3 de abril de 2014

CONVENTO DE SANTA PAULA.

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        Hoy me encuentro ante el Convento de Santa Paula de religiosas jerónimas, fundado en 1473 por Doña Ana de Santillán.
          Desde la calle que lleva el nombre del convento, lo primero que me viene a los ojos, es la esbelta espadaña que airosa, alza su belleza hacia el cielo azul.

          Inicio la visita, atravesando una sencilla puerta gótica-mudéjar del siglo XVI y sobre ella una cerámica con Santa Paula la titular del Convento.
          El compás es un hermoso jardín  repleto de plantas y frondosos árboles, como jazmines, naranjos, limoneros, cipreses o palmeras, paseando entre los árboles, me sitúo delante de la magnífica portada de entrada a la iglesia.

          Aquí hay que pararse y recrearse ante tanta maravilla, es una portada de gran calidad y originalidad, obra de  realizada por el escultor Pedro Millán y el ceramista italiano Niculaso Pisano.         En ella, el ladrillo se une con la cerámica, y el arte gótico con el mudéjar y el renacimiento, estilo Reyes Católicos de finales del siglo XV, sobre el dintel de la puerta el escudo de estos reyes.
          En la decoración de azulejos, hay una gran diversidad de elementos, destacando sobre el arco de medio punto, siete medallones con figuras de santos, salvo el del centro que representa el Nacimiento.
          El templo es de una sola nave cubierta con un esplendido artesonado mudéjar, la bóveda del presbiterio se cubre con nervaduras gótica.
          El retablo mayor de estilo barroco, está presidido por una imagen de Santa Paula, rodeada por una serie de esculturas de diversos santos.
          A cada lado del presbiterio se hallan los sepulcros con las estatuas yacentes, de los Marqueses de Montemayor.
        Ella, Doña Isabel Enríquez y su esposo Don Juan Condestable de Portugal patrocinaron la construcción de la iglesia.
          Sobre estas sepulturas, se encuentran dos grandes pinturas alusivas a la vida de Santa Paula.
          En los diversos retablos y altares,  se pueden admirar obras de gran mérito, como el Cristo del Coral del siglo XV, San Juan Bautista y San Juan Evangelista de Martínez Montañés, retablos y pinturas de Felipe de Rivas y Alonso Cano, entre otros.
          A los pies de la iglesia se encuentra el coro bajo, separado de esta por una doble reja de hierro, y junto a la entrada una pintura de grandes dimensiones de San Cristóbal.
          Saliendo de la iglesia, y por la otra puerta que da a la calle, se entra a un pequeño y viejo compás, desde donde se sube al museo.
          Aquí atiende una amable hermana, que nos acompaña por las tres salas, dando explicaciones de su contenido.
          El museo contiene una importante colección de obras de arte, que comprende numerosas pinturas, esculturas, mobiliario, piezas de cerámica y orfebrería, relicarios, casullas, una capa pluvial y otros muchos objetos religiosos.

MUSEO  SALA DEL CORO ALTO.
           Habría mucho que decir  de este interesante museo, con techos mudéjar, pero tan solo os diré que hay que venir a verlo, merece la pena, la monjita te cobrará tres euros, muy poco, pero mucho para Ellas que tienen que mantener el convento. Me olvidaba decir que la entrada incluye la visita a la iglesia.
          El paso obligado antes de terminar el paseo por el convento, es pasar por la dependencia donde se pueden adquirir algunos de los deliciosos dulces, que artesanalmente elaboran las monjas.
          La oferta es muy amplia, desde una veintena de diferentes clases de mermeladas, hasta almibares, tocinos de cielo, turrones, o madalenas entre otros.
          Estos dulces, los elaboran las monjas con una receta especial y secreta, que yo os voy a revelar, las hermanas con su bondad y caridad me perdonaran esta indiscreción.
          Ingredientes:
          4 tazas de amor- 2 tazas de lealtad – 3 tazas de olvido de sí – 2 tazas de amistad – 3 cucharadas de esperanza – 4 partes de fe y un barril de risa.
          Elaboración:
          Se toma el amor y se mezcla con la fe, se agrega la ternura, la bondad y la compresión, se adereza con la amistad y la esperanza, se condimenta con abundante alegría, y se hornea con rayos de sol.    A todo ello se le añaden las mejores materias primas y nada más.
          Salgo del convento, con unas torrijas, hechas con tanto cariño, que da gusto el merendar con ellas.