lunes, 3 de marzo de 2014

LA RONDA DE CAPUCHINOS


EXTRAMUROS DE HÍSPALIS.


Hoy voy a caminar por la Ronda de Capuchinos, desde  el convento hasta la iglesia de la Trinidad, pasando por la carretera de Carmona.
          De estos dos edificios religiosos se podrían llenar innumerables páginas, pero no, hoy el tramo que voy a recorrer se encuentra, según la tradición, vinculado a extramuros de la Sevilla romana y a ello dedico estas líneas.    
          Siempre me ha gustado leer o indagar, sobre esta parte de la historia de Sevilla, aquí voy a comenzar por el significado del nombre.
          Híspalis se refiere a ciudad asentada sobre palos o postes hincados en el suelo, al parecer se fundó sobre terreno pantanoso.
          En la actualidad la Sevilla romana, es casi una desconocida, no hay restos de grandes obras, nada del circo o del teatro, solo nos quedan: 
 las columnas de la calle Mármoles y Alameda, la Cisterna de la plaza de la Pescadería, los hallazgo en el Patio de Banderas, la plaza de la Encarnación, y poco más.
          Estamos en una urbe, que llegó a ser la primera de Hispania y undécima del mundo.
          A ella, Julio César en el año 45 a.C. le dio la más alta categoría de ciudad romana, con el nombre de Colonia Julia Rómula Híspalis: Julia por su propio nombre, Rómula= pequeña Roma.
          Y ante una ciudad como Híspalis, tan importante dentro de las metrópolis romanas, siempre me he preguntado ¿no tuvo circo, teatro o anfiteatro?. O si los tuvo ¿Dónde están los restos?                  Edificios tan propios de una ciudad romana, tuvo que tenerlos, lo que no se puede asegurar es donde estuvieron situados, la creencia más general se inclina por la parte este de la ciudad, o sea entre la Puerta Osario, la Cruz Roja y el convento de Capuchinos.
          Los tribunales de justicia, las cárceles, o el palacio del gobernador[1], no estarían por esta zona, lo lógico en que estuvieran en las proximidades del foro en las cercanías de la Alfalfa.
NECRÓPOLIS DE LA TRINIDAD.
Aquí en el número 6 de la carretera de Carmona,  tenemos esta Necrópolis. Nota.- Aunque están situadas en el patio de unas viviendas privadas, los restos son públicos y visitables, para ello basta con avisar al conserje.
          Las Necrópolis, lugares de enterramientos, se situaban por cuestiones de higiene fuera del recinto amurallado, y a ambos lados de los caminos, esta concretamente en la antigua vía que unía Híspalis con Carmona.
          Esta Necrópolis, aunque tan solo se ven dos grandes túmulos (ver fotos) con restos de tumbas romanas y visigodas de los siglos II al  VII, se caracteriza por el gran número de enterramientos y por la monumentalidad de algunos de ellos.

        

          Frontera con esta Necrópolis se encuentra la iglesia de la Trinidad, que al igual que el Convento de Capuchinos, guardan estrecha relación con el martirio y muerte de las Santas Justa y Rufina.
          Si hoy hemos dado un corto paseo a extramuros de Híspalis, mañana lo dedicaremos a estas Santas sevillanas.   




[1]  VÉASE DON JOSE GESTOSO SEVILLA MONUMENTAL Y ARTÍSTICA TOMO 3º.

sábado, 1 de marzo de 2014

BARRIADA SAN JERONIMO


         
          Hoy he venido a esta barriada, en la que hay tres cosas interesantes que ver, me refiero a los restos del Monasterio de San Jerónimo de Buenavista, al Cementerio de los Ingleses y al templete de San Onofre.
EL MONASTERIO DE SAN JERONIMO.
          Fundado en 1.414 por monjes jerónimos sobre unos terrenos llamados Mazuelo o de Bellavista, llegó a ser uno de los más importantes y ricos de Sevilla, los reyes lo colmaron de bienes y privilegios, en sus visitas a la ciudad lo escogían como residencia.

                   Repasando  un poco  su historia, diréis, como digo yo ¿Pero cómo se ha podido perder tan grandioso edificio? Como poco se puede decir de sus esplendidas instalaciones y sus cuantiosas riquezas, voy a contaros la historia de su decadencia y ruina.
                  El proceso de destrucción ha sido largo y constante. En 1810 el gobierno se incauta del edificio y de cuanto había de valor.
                En 1835 el convento fue desamortizado y tuvo varios usos, fábrica de cristal, cebaderos de cerdos, casa de vecinos, etc, el edificio se fue fragmentando, y las edificaciones degradando hasta caer en la ruina.
               En 1964 el Monasterio junto al Templete de San Onofre son declarados Monumentos Históricos Artísticos. Y en 1984 es comprado por el Ayuntamiento de Sevilla.
               Parte de su rico patrimonio como, el San Jerónimo de Torrigiano, y cuadros de Zurbarán, Valdés Leal y de Juan de Espinel, se pueden admirar en el Museo de Bellas Artes de Sevilla.      

               En la actualidad, de sus magnificas instalaciones, tan solo quedan restos del claustro principal y la torre, encontrándose cerrado al público, debido a las obras que se están realizando para rehabilitarlo y  ubicar en él un Centro Cívico.
               Obras que comenzaron el 2009, estamos en 2014 el Monasterio cerrado y las obras sin concluir.
                  Esperemos que finalicen pronto, para poder contemplar los pocos peros interesantes restos, que nos hablaran de su antiguo esplendor.    
  EL HUMILLADERO DE SAN ONOFRE.
          Ahora, vamos a ver una joya del gótico mudéjar del siglo XV, el templete o Humilladero de San Onofre, construido junto al camino real que unía Sevilla con Córdoba, y situado en las lindes de las huertas del monasterio.

          Tenía una función religiosa para los viajeros que invocaban al santo para tener un feliz viaje.
          Es un templete de arcos góticos rematados con puntas de diamantes, en su interior cuatro columnas adosadas y en el centro el santo.
          La desamortización también le afectó gravemente, en sus terrenos se levantó una venta, y el santo titular San Onofre se perdió, en su lugar se colocó la imagen de un Corazón de Jesús pintado de negro, por lo que desde entonces se conoce como el Santo Negro.
          En la actualidad, se encuentra rodeado de las vías del tren, y debajo del puente de la carretera que va hacia La Rinconada, lugar de difícil acceso, las autoridades se tendrían que plantear el cambiar su emplazamiento.

EL CEMENTERIO DE SAN JORGE O DE LOS INGLESES.
Junto al Monasterio de San Jerónimo e independiente del cementerio de San Fernando, se encuentra el Cementerio de San Jorge ó de los ingleses. Se construyó a mediados del XIX, por el vicecónsul inglés, para dar sepultura a ingleses y norteamericanos residentes en nuestra ciudad.
En él reposan unas trescientas personas, entre ellas personajes muy identificados con la ciudad como Bernard Whishaw, inglés que edificó en la calle Ángeles el primer Museo Arqueológico de Sevilla; otros fueron militares que lucharon al lado de las tropas españolas contra los francés en defensa de la ciudad.
Otros vinculados al balompié, como el Doctor John Langdon impulsor del Sevilla C.F., ó el hijo del primer presidente del Sevilla Foot Ball Club Edward Farquharson.
El último enterramiento en este Cementerio de los Ingleses, se produjo en el 2000, desde entonces se encuentra en un estado lamentable de conservación. Otra prueba más, de lo poco que nos importa la conservación de edificios o lugares, que en otras ciudades son conservados como museos, como es el caso del cementerio ingles de Málaga ó el de Madrid.




  







LA PUERTA DE CORDOBA Y LA IGLESIA SAN HERMENEGILDO.


El paseo de hoy va a ser a lo largo de las murallas, hasta llegar a la Puerta de Córdoba y la Iglesia de San Hermenegildo.
          Estamos, ante la Puerta de Córdoba de construcción almohade, adosada a ella se encuentra el edificio de la mencionada iglesia.
Se cree que el nombre de la puerta se debe, a que cuando la reconquista de Sevilla, la zona se repobló con cordobeses que llegaron con las tropas del rey Fernando. También porque de aquí partía el camino hacia la ciudad de Córdoba.
          En la fotografía que adjuntamos, distinguimos claramente una construcción rectangular almenada, formada por grandes sillares de tapial sobre zócalo de ladrillo y en sus dos caras visibles, sendas puertas rematadas por arcos de herradura.


          En el interior un patio descubierto, con acceso según la leyenda, a la celda de San Hermenegildo. 

        La práctica totalidad de las Puertas, al igual que las murallas, sucumbieron a la picota durante la fiebre de derribos del siglo XIX.
          Sólo se salvaron, el arco de la Macarena, el postigo del Aceite y la Puerta de Córdoba.
          Que esta Puerta no se derribara, contribuyó el no suponer por su situación, obstáculo alguno para el tránsito de personas y vehículos, y también por la creencia popular de que en ella estuvo preso dicho santo.

LA IGLESIA DE SAN HERMENEGILDO.
          Pasamos por la portada en la que destacan los colores blanco y albero, y entramos al interior.



La iglesia de principios del XVII, es amplia y de una sola nave, lo primero que nos llama la atención debajo de una bóveda de media naranja, es el retablo del altar mayor, de roble y  en el color oscuro de la madera, dividido en tres partes.
En la hornacina de la parte baja, se venera una imagen del Santo titular, a un lado las Santas Justas y Rufina, las restantes pinturas son escenas de la vida del santo.
A los pies de la iglesia, detrás de una puerta cerrada, una estrecha escalera conduce a la muralla, y a poco de esta, se encuentra la cárcel donde según la tradición, estuvo encerrado San Hermenegildo.
          Al salir de la iglesia me detengo en la fachada ante una placa de mármol, cuyo texto en latín y castellano nos recuerda que el santo estuvo aquí preso y derramó su sangre.


Oh, tú, cualquiera que pasa,
venera rendido este lugar,
consagrado con la sangre
del Rey Hermenegildo.

          San Hermenegildo, santo sevillano, nació en nuestra ciudad el año 564, se convirtió al catolicismo por influencia de su esposa Ingunda.
          Su vida y muerte son muy interesantes de conocer, ya que en ellas se mezcla la historia y la leyenda.
          Era hijo de Leovigildo rey godo de religión arriana, la oficial del reino.
          Por causas políticas y de religión, ambos padre e hijo, se enfrentaron militarmente.
          Hermenegildo que era gobernador de la Bética, se proclamó estando su padre en Toledo, rey de la región que comprendía parte de Andalucía, siendo Sevilla la residencia de la corte.
          Leovigildo lo combatió hasta capturarlo, encerrarlo y darle muerte. Que sufrió martirio hasta morir degollado, sin querer abjurar del catolicismo, parece histórico.
          Lo que no está claro es el lugar de su muerte, se lo disputan Sevilla y Tarragona, una tradición dice: que murió en una celda de la Puerta de Córdoba, otra: que escapó de esta prisión, siendo  de nuevo capturado y llevado a Tarragona en cuyos calabozos se le dio la muerte.
Es poco probable que San Hermenegildo estuviera preso en la torre-puerta de Córdoba, ya que según la historia murió en el año 585 y esta puerta es almohade construida a mediados del siglo XII, o sea más de quinientos años después de la muerte del santo.
Si bien se queda en leyenda el encierro de San Hermenegildo  en esta Puerta  de Córdoba, si es muy cierto que en los siglos XV y XVI en Sevilla, hubo una gran devoción por este santo visigodo, que fue canonizado en 1585.
Para terminar diré, que Leovigildo el padre de nuestro santo, fue el último rey de religión arriana, su hijo y sucesor Recaredo, abjuró del arrianismo, unificando todo el reino bajo la religión católica.
Actualmente, esta iglesia es la sede central de la Adoración Nocturna Española en la diócesis de Sevilla.







sábado, 22 de febrero de 2014

EL HOSPITAL DE SAN LAZARO


         
          Cercano al Barrio de la Macarena, se encuentra este hospital, declarado en 1964 Monumento Histórico Artístico, que hoy me dispongo a visitar.      
          Aquí en la rotonda de San Lázaro con la SE 30, terminaban unos antiguos caminos que llegaban de las Puertas de Córdoba, de la del Sol, y de la Macarena, aquí se cruzaban y partían uno hacía Córdoba y otro hacía Extremadura, por tanto como en todos los cruces o inicio de caminos había una cruz de piedra, de las llamadas de Humilladero.
          Lógicamente, en la actualidad estos caminos ni la cruz existen, esta se puede ver en la placita de Santa Marta donde se encuentra.
          Estamos ante el hospital más antiguo  de Sevilla, como institución hospitalaria se ha mantenido interrumpidamente desde su fundación en el siglo XIII hasta el presente. Durante su larga vida, el edificio ha estado sometido a diversas reformas y transformaciones.
Recién conquistada Sevilla en 1248 por el Rey San Fernando III el Santo, mandó que a extramuros, en este sitio de las afueras de la Macarena, lo edificaran, para que en él fuesen alojados individuos con enfermedades contagiosas como la lepra.
El Rey Alfonso X el Sabio, su hijo y sucesor, participó en la construcción, concediéndole diversos privilegios, así como Ordenanzas para su utilización.
Todos los reyes, especialmente los Reyes Católicos, le favorecieron con cuantiosas donaciones.
La puerta principal del edificio, cuya fachada fue construida por Alfonso X, y reconstruida en el s. XVI tiene un frontón curvo y roto, sobre un hueco adintelado, flanqueado por dos columnas con entallamiento liso y coronada por un balcón.
          El edificio se edificó sobre los terrenos de una finca árabe, con una torre llamada de los hermanos Gausines.
         
          La torre del siglo XIII formaba parte del sistema defensivo de la Sevilla musulmana, se enlazaba visualmente con otras torres, una de ellas en la otra parte del río, para dar la alarma y proceder a la defensa de la población.

    La portada principal de la iglesia, hoy cegada, es de estilo gótico, de ladrillo con un arco de medio punto y sobre ella un azulejo del siglo pasado que representa al Santo titular, la figura es un leproso atacado por dos perros, por los rotos de las ropas se le ven las manchas de la lepra por todo el cuerpo, se apoya en una vara que sostiene bajo el brazo.
          Aunque no pude entrar en la iglesia, porque debido a su mal estado,  se encuentra cerrada desde 1998,  sí os puede contar su interior, ya que tuve la ocasión de visitarla en ocasiones anteriores. Es una iglesia pequeña, de tres naves, la central prolongada por el ábside.
             El retablo que la preside tiene obras del siglo XVI ejecutadas por el pintor Villegas Marmolejo[1], que representan: La Resurrección de Lázaro; el Martirio de San Lázaro; Cristo en la calle de la Amargura; Cristo con el Cirineo; la Magdalena; y la Aparición de Cristo a la Magdalena.
En la sacristía se guardaba la gorra o sombrero, que la tradición supone que usó el santo, y una muy antigua leyenda dice: “que aquellos que tengan o padezcan enfermedades de la piel  y toquen la gorra del santo con sus manos se curan”.
          La pila del bautismo, actualmente en el Museo de Bellas Artes, es una  pieza de enorme mérito de la alfarería sevillana,  probablemente de finales del s. XV, consta de un gran vaso, de forma semiesférica que ofrece en su ancha zona superior un tallo serpenteante que la rodea con piñas en relieve, descansa en un pedestal decorado de la misma manera, toda la pieza esta vidriada de verde.

               La portada lateral de la iglesia, da a un patio interior de estilo renacentista.      
              Actualmente la torre de los Gausines, una joya del siglo XIII, se encuentra en muy mal estado, al igual que la iglesia, hay proyectos de rehabilitarlas, estamos en 2014 y no se acometen los trabajos.







[1] Pintor nacido y fallecido en Sevilla 1.519-1.596, está  enterrado en la iglesia de San Lorenzo.

jueves, 20 de febrero de 2014

EL ARRABAL DE LA MACARENA Y SUS CALLES


         
          Llevo unos días por la Resolana recordando las historias y leyendas que nos contaba la abuela, hoy lejos de su recuerdo, voy a pasear por las calles del Arrabal de la Macarena.
          Me encuentro en el Arrabal más antiguo de Sevilla, proviene de la época romana. A lo largo de los siglos fue muy importante y extenso. Durante al asedio de Fernando III El Santo a la ciudad en la Reconquista de 1248, para poder someter al Arrabal, tuvo que dedicar una parte importante de sus tropas, que después de grandes luchas lo destruyeron completamente.
          Tras la Reconquista se dieron pequeños lotes de terreno a distintos personajes, que luego progresivamente fueron abandonados o vendidos y transformados en huertas.
          Parte de estas huertas fueron más tarde adquiridas por Doña Catalina de Ribera y su hijo Don Fadrique Enríquez de Ribera para la construcción del Hospital de las Cinco Llagas, volviéndose a levantar el Arrabal en el siglo XVI, para alojamiento de los trabajadores de este enorme edificio.
           Estamos en el siglo XXI y el barrio de la Macarena se ha extendido considerablemente, formando parte de él se encuentran las callejuelas del antiguo arrabal. Por ellas nos hemos introducidos, observando que son iguales de estrechas que antaño, pero sin el encanto y alegría que le daban los corrales de vecinos y sus gentes.
          Por ello creo que hoy, lo más interesante del arrabal macareno, son los nombres a quienes están dedicadas sus calles, y a ellos vamos a dedicar estas líneas.
          Las calles  Don Fadrique y Resolana que limitan el arrabal, ya las conocemos, por lo que vamos empezar el paseo por la:
          Calle Carranza: Desde Resolana llega en ángulo hasta Don Fadrique, el nombre se cree[1] que es por el noble sevillano Don Jerónimo de Carranza, caballero de la Orden de Cristo, que fue en 1589 Gobernador de Honduras, de regreso a la patria, escribió el libro De la Filosofía de las Armas, de su destreza y defensión cristiana.
          Calle Jaira: lleva este nombre por una princesa mora, con fama de hermosa, que tenía cerca de aquí una huerta de recreo. Antes calle de los Mosquitos.
          Calle Monederos: Conocida desde mediados del XVII con este nombre, no se sabe el porqué, es creencia de que en ella pudieron vivir trabajadores de la Fabrica de Monedas, pasando por esta calle llegamos a la de:
          Esperanza. Por la Virgen de la Esperanza Macarena, aquí  no hay nada que añadir, el nombre lo dice todo, solo diré que antiguamente se conocía como Limones.
          Calle Torrigiano: Con anterioridad se conoció como Horno de la Resolana.
          El nombre en recuerdo de Pedro Torrigiano, escultor (nacido en Florencia en 1472 y fallecido en Sevilla en 1528).
          Su vida fue muy  azarosa, tras residir en Londres y Granada se afincó en Sevilla, muchas y hermosas obras salieron de sus manos mientras vivió en la ciudad, pero la última le llevaría a las cárceles de la Inquisición y a su muerte.
          Aunque vivió en Sevilla no es seguro que viviera en la calle que lleva su nombre, ni que muriera en los calabozos de la Inquisición[2].
          Una de sus más importantes obras, la escultura de San Jerónimo, que realizara para este Monasterio, se encuentra en el Museo de Bellas Artes de Sevilla.
          Calle Adelantado, antiguamente de la Haza, el nombre de Adelantado es en recuerdo del Adelantado Mayor de Andalucía Don Fadrique Henríquez de Rivera, promotor junto a su madre Doña Catalina de Rivera de la Fundación del Hospital de las Cinco Llagas y constructor del edificio de la Casa de Pilatos. Esta calle forma un ángulo recto, y parte desde la Resolana hasta la calle Perafan de Ribera, uniendo a dos miembros de la familia Ribera, tatarabuelo con tataranieto.
          Calle Perafan de Ribera. Se encuentra el final de la Resolana, de trazado muy irregular, era un antiguo camino rural que iba desde la Puerta de la Barqueta hasta la calle Don Fadrique. Aunque hubo tres Perafan de Ribera, esta calle es en recuerdo de Perafan de Ribera “el viejo” primero de su linaje que recibe el titulo de  Adelantado de Andalucía. Falleció en 1423 a la edad de 105 años. Fue mecenas del Monasterio de la Cartuja, donde se encuentra enterrado al igual que otros miembros de la familia Ribera.
          Nos queda una calle por nombrar, la denominada actualmente Parlamento de Andalucía, cuyo antiguo nombre era  Andueza, calle formada  desde el siglo XVI por unos unos grupos de viviendas al lado de la Puerta de la Macarena, frente al Hospital y delante de las murallas, dedicada a la memoria de   Don Vicente de Torres y Andueza que había donado un legajo económico cuantiosísimo para las obras del hospital.
          Aquí finalizo el paseo por las calles del antiguo Arrabal de la Macarena, mañana me voy a pasar por el Museo, a ver las obras de Torrigiano.












[1] DON SANTIAGO MONTOTO LAS CALLES DE SEVILLA.
[2]  SOBRE SU VIDA, MUERTE Y OBRA, VÉASE LA ENTRADA TORRIGIANO EN EL MUSEO.

miércoles, 19 de febrero de 2014

EL HOSPITAL Y LA PATATA.



          Hoy, tenemos “papas guisás” para almorzar, pues bien de ellas va la curiosa e histórica narración, que os voy a contar.
          Este tubérculo comestible, que tiene un gran componente en la alimentación actual, ya era conocido en la zona de los Andes de Perú y Chile hace más de 8000 años a.C.
          En 1542, pocos años después de la conquista del Perú por Francisco Pizarro, llega la patata a Sevilla enviada por los conquistadores, que habían observado que los indígenas la utilizaban como alimento en todas sus comidas.
          Al principio, en Sevilla como planta desconocida y exótica con flores blancas, comenzó a utilizarse para adorno de fachadas y patios. El rey Felipe II la envía como regalo al Papa, que la manda sembrar en sus jardines como elemento ornamental, extendiéndose por los jardines de toda Europa como señal de elegancia.
          Los primeros en comerlas como alimento, fueron en 1573 los pacientes del Hospital de las Cinco Llagas, en las huertas cercanas propiedad del Hospital se producían patatas en cantidad suficiente para completar la comida de los enfermos.
          A Europa llega años más tarde, durante la Guerra de los Treinta años (1618-1648) entre católicos y protestante, ante la falta de alimentos, se produce una hambruna general, y a los soldados se les incluye la patata para reforzar su exigua dieta.

          ¿Pero, su nombre es papa o patata? Veamos, en Sudamérica desde muy antiguo se conoce como “papa” al igual que en Andalucía y las Canarias. Se cree que el nombre de patata se le dio al llegar a España, porque pareció irreverente llamarla igual que a Su Santidad el Papa.
          EL nombre de patata se generalizó rápidamente, quedando “papa”  como palabra vulgar utilizada por el pueblo, a pesar de ser su verdadero nombre.
          Muchos años después de llegar la patata a Sevilla, se ha convertido en un alimento humilde pero excelente. Con ellas se cocinan múltiples, exquisitos y variados platos.


sábado, 15 de febrero de 2014

DOLOROSA QUE NO LLORA


DOLOROSA QUE NO LLORA.


                   
                    Decía mi abuela, que una manera muy agradable de           traer a la imaginación el sentimiento, la emoción  y la           profundidad de la Semana Santa, es por las palabras y versos de sus pregones.
          Hoy leyendo algunos de ellos, encuentro en el de 1943[1] unos párrafos apasionados y llenos de emoción sobre la Virgen Macarena, los traigo a estas páginas para que los que gusten de la Macarena, sientan el mismo placer que sentí yo al leerlos, y dicen así:
“Hay en Sevilla una Virgen, que encarna el tipo más sutil y representativo de sus Dolorosas.
Todos la conocéis. Es morena, porque la doró el sol, como la Esposa de los Cantares.
Y guapa, como la mejor entre las hijas de los hombres. Ninguna imagen la sobrepuja en popularidad, porque ninguna está más cerca que Ella de la gracia espiritual de Sevilla.
Su nombre es paz y remanso para las tribulaciones del alma. Se llama Esperanza. Su apodo es una vieja palabra toponímica, cargada de siglos: Macarena.
Pues bien, la Virgen de la Esperanza, la Macarena es una Dolorosa que ya no llora. Sencillamente no llora, porque ha llorado.
Dirías  que terminó su llanto cuando desahogada, consolada, se quedó satisfecha y henchida de dolor.
Sí escudriñáis su cara, sí examináis atentamente sus perfiles, sí reparáis con ahínco en su figura, respiraréis un como hálito de gracia, de ángel; percibiréis en su mirada un incipiente fulgor de serena satisfacción interna y hasta, diríamos, de felicidad, de beatitud.
Yo no sé si algún filólogo escrupuloso me discutirá la poética etimología que en mí suscita el viejo vocablo de Macarena. La voz macar, que acaso pudo ser importada por griegos o por romanos a nuestra patria, significa feliz, y en la terminación ena no es ninguna osadía descubrir la supervivencia de un antiguo sufijo ibérico de carácter posesivo. Macarena quiere, tal vez, decir posesión de la felicidad. Y eso es, precisamente, lo que la Virgen nos dice en su semblante en la madrugada del Viernes Santo, que es feliz de ser mártir, que está contenta y alegre porque sufre.
Por eso los macarenos dicen que el Viernes Santo “sale el sol” a la una de la madrugada.
¡ Que importa ya la noche, si Ella anticipa la aurora ¡. Meciendo suavemente el airoso palio bordado, con su corona de oro, sus velas rizadas que quieren volver a ser flores, sus claveles y, sobre todo, con aquella cara... la Macarenita santa avanza jaleada por la multitud y para su hermosura morena son los mejores piropos y las más vibrantes saetas de la madrugada única.
Y cuando, con su mano de rosa y nácar, el alba azafranada descorre los velos de la noche, a la Macarena le amanece junto a la Giralda, como si bendijera simbólicamente con el beso de la luz matinal a la gracia perenne de Sevilla.
Y aun todavía la Virgen corre rumorosa y alegre, a pleno sol de la mañana, por todas las calles del barrio, inundando de gozo los corazones, porque la sienten, como efluvio bienhechor, desde sus camas, los enfermos del hospital.
Solo cuando la Esperanza se despide cariñosa desde su arco de triunfo, empezamos a darnos cuenta de la tristeza del día lúgubre, que recalca el tableteo ronco de la voz de la Giralda.
Pero entonces, como regalo y promesa feliz de esperanza y amor, nos llevamos fija en el alma la saeta macarena:
En San Gil nació una flor
Blanca y de fragante aroma,
Que a su barrio dio esplendor
Y que lleva en su corola
La Esperanza y el Amor.”





[1] LUIS ORTIZ MUÑOZ PREGON DE SEMANA SANTA 1.943.

LA VIRGEN Y LA LEYENDA DEL RELOJ


LA VIRGEN Y LA LEYENDA DEL RELOJ.
         
          He leído y escuchado en muchas ocasiones esta leyenda donde el Hospital y la Hermandad de la Esperanza, permutan una imagen de la Virgen por un reloj, de todas las versiones la mejor, la de la abuela.
          El día que nos la contó, nos llevó al Campo del Hospital diciendo, aquí estamos más cerca de donde se produjo esta historia, que comienza así:
          Se cuenta en una antigua leyenda titulada: “La Virgen y el reloj” que en el Hospital de la Sangre, ingresó un hombre con una grave enfermedad de la que murió a los pocos días, era un comerciante afincado con su familia en algún lugar de Sudamérica, su estancia en Sevilla era para resolver algunos de sus negocios.
          De familia cristiana y muy devota, encargó en el taller de un famoso imaginero la imagen de una Virgen Dolorosa con la intención de llevarla consigo a la ciudad donde vivía.
          Murió sin poder cumplir sus deseos, al no dejar testamento y desconocerse el paradero de su familia,  no se le pudo enviar la imagen, que quedó en el Hospital, sin saberse que hacer con Ella, ya que en la Iglesia no había capilla libre donde alojarla.
          La Hermandad de la Macarena necesitaba una Virgen para titular de la Corporación, y poseía fruto de una donación, un reloj de pared que no utilizaba.
          La leyenda afirma que el Hospital cambió la Virgen por este reloj, con la condición de que el pacto se anularía, sí la Virgen por cualquier motivo entrase en el Hospital.
          Pasaron años, [1]“en 1846 los oficiales de la Hermandad dispusieron que la cofradía entrara en el Hospital, y así lo hizo el cuerpo de nazarenos y el paso de la Sentencia, más al intentar la entrada el paso de la Virgen, el numeroso público allí reunido, se alborotó, prorrumpiendo en tales voces y amenazas. Temiéndose un conflicto, que en realidad lo hay, si la Virgen hubiese continuado adelante, la cofradía retrocedió sin pisar el paso de la Señora los umbrales de la puerta del Hospital”.
          Años más tarde, en varias ocasiones, la Virgen entró en el Hospital a visitar a los enfermos, volviendo a salir sin problemas, al parecer el pacto de la leyenda estaba olvidado.
         
          Aquí termino de contaros la leyenda del reloj, pero, esta historia pudo haber sido de otra manera, que de solo pensarlo me dan escalofríos. Imaginaos por un momento, que aquel hombre enfermo y propietario de la imagen, se hubiese curado y no haber muerto. Lo primero que haría es coger el equipaje y a su Virgen y marcharse  a su lejana residencia en el Nuevo Mundo.
          ¿Qué pasaría entonces en la Hermandad? ¿Y con la Macarena? Lo más previsible que otra imagen y no la que vemos actualmente, sería la titulada como Esperanza Macarena.
          Lo que sí es seguro, que la Semana Santa sin aquella Virgen no sería la misma.
          Pero no, esto no pudo suceder, el hombre y su Virgen es pura leyenda, la Virgen Macarena venerada universalmente, aunque de autor desconocido, tuvo que ser encargada por la Hermandad, a uno de los mejores imagineros del Siglo de Oro, aunque no haya documentos que lo prueben.
          Mañana os contaré una historia muy interesante, cuyo asunto que no tiene nada que ver con la imagen macarena.
         






[1]  DON JOSÉ BERMEJO Y CARBALLO GLORIAS RELIGIOSAS DE SEVILLA. 1882.

viernes, 14 de febrero de 2014

¿QUIEN CREO A LA MACARENA?

¿QUIEN CREÓ A LA MACARENA, FUERON LOS ÁNGELES?
       
        Esta era la otra pregunta. No hay modo de explicar quien hizo esa Virgen de cara morena que ríe y llora, si descartamos a los ángeles, el artista que la creo tenía manos de ángel, si no hubiera sido así, ¿cómo habría podido moldear, la belleza inigualable de la cara y manos de la Virgen Macarena?
          De este portentoso artista perteneciente al Siglo de Oro de las Bellas Artes, nada sabemos, pudo ser cualquiera de los grandes imagineros que vivieron en el primer cuarto del siglo XVII, y digo esto, porque sabemos que en 1621 la Hermandad sale con el estandarte y sin imagen, y es en la Semana Santa de 1624 cuando sale por primera vez la Virgen.
          Resultando por lógica deducción, que si dicha imagen fue encargada por la Hermandad para salir en la Madrugada del Viernes Santo de 1624, tuvo que ser tallada en un periodo comprendido entre los años 1621 y 1624.
          La autoría se le ha atribuido sin confirmación a diversos artistas, sí las fechas anteriores son correctas, quedan descartados el escultor Pedro Roldan y su hija Luisa “la Roldana”, ya que nacieron en 1624 y 1652 respectivamente. Juan de Mesa, el autor del Gran Poder si pudo serlo, vivió entre los años 1583 y 1627.
          Lo cierto es que casi 400 años más tarde, se desconoce quien fue su creador.