sábado, 13 de febrero de 2016

LA CALLE FRANCISCO BRUNA.

LA CALLE FRANCISCO BRUNA.
          Entre la calle Entrecárceles y la plaza de San Francisco se encuentra una corta y pequeña calle, dedicada a la memoria de una de las grandes personalidades sevillanas del siglo XVIII.

ROTULO SOBRE LA FACHADA LATERAL DE LA ANTIGUA AUDIENCIA.
          Se trata de Don Francisco de Bruna y Ahumada[i] nacido en Granada en 1719 y afincado en Sevilla, donde estudia en la Universidad de Santa María de Jesús, ocupando desde muy joven el cargo de Oidor=Juez en la Real Audiencia de Sevilla.
          Con el paso de los años desempeña diversos altos cargos:, Administrador de los Reales Alcázares, miembro del Consejo de Estado y de la Real Academia sevillana de Buenas Letras.  y en la Audiencia los de Oidor decano y Regente.
          Fue tanto el poderío que llegó a alcanzar en la Audiencia, debido a su rectitud, severidad y firmeza en la aplicación de la justicia y las leyes, que las clases populares le dieron el sobrenombre “del Señor del Gran Poder”.
          Fueron muchas las causas criminales que pasaron por su Sala de Justicia, pero una de las más importantes fue la del bandolero Diego Corrientes, al que persiguió, apresó y encerró  en la cárcel de la Audiencia hasta que fue condenado y ajusticiado en la horca.
          La historia de este bandolero es tan interesante que le voy a dedicar la próxima entrada.
         
          Don Francisco falleció a los 88 años en Sevilla Abril de 1807, como hombre de amplia cultura y conocimientos, dejó a su muerte una gran colección de obras de artes, un verdadero museo compuesto por libros y escritos, pinturas y antigüedades, atesoradas a lo largo de su vida.
          José Velázquez y Sánchez en sus Anales de Sevilla[ii] escribe:”Justo es honrar su memoria, declarando que por su ilustración, amor al progreso y afecto especial al lustre de Sevilla, coadyuvó a las tareas de la Sociedad Económica de Amigos del país; se unió a los Olavides, Jovellanos, Águilas, Mejoradas, y demás patricios que impulsaban el mejoramiento moral y material de Andalucía”.       
          Cuando paséis por esta calle, recordad al gran ilustrado personaje que fue Don Francisco de Bruna.







[i]  VÉASE  FRANCISCO DE BRUNA Y AHUMADA DE JOAQUIN ROMERO Y MURUBE SEVILLA 1965.

[ii]  ANALES DE SEVILLA DE 1800 A 1850. COLECCIÓN CLASICOS SEVILLANOS. SEVILLA 1994.

jueves, 4 de febrero de 2016

LA CALLE ENTRECARCELES Y CERVANTES.

LA CALLE ENTRECÁRCELES Y CERVANTES.
          Después de unos días en el Museo de Bellas Artes y en el Archivo de Indias, de nuevo me encuentro paseando por los alrededores de la Plaza del Salvador.
          Sí desde esta plaza nos encaminamos hacia la de San Francisco, tenemos que pasar por esta calle que desemboca en Sierpes y que lleva el nombre tan curioso de Entrecárceles.

MONUMENTO A CERVANTES EN SU MANO IZQUIERDA LLEVA UN EJEMPLAR
DEL QUIJOTE, CON LA DERECHA EMPUÑA UNA ESPADA.  
          El nombre se debe, a que hace años en el lado frontero con la calle Sierpes, se encontraba la Cárcel Real y al otro lado se situaba la cárcel de la Real Audiencia.
          Ambas prisiones no existen, su lugar los han ocupado sendas entidades bancarias, si bien y por fortuna, el edificio donde durante siglos estuvo situada la antigua Audiencia, se conserva perfectamente para disfrute de todos.
          Cervantes, que estuvo preso en la Cárcel Real por un presunto delito de malversación de fondos, tiene en esta calle su monumento[i], y paradoja del destino, además de encontrarse entre cárceles, él que en su vida pasó por difíciles momentos económicos, se encuentra entre  dos entidades financieras.
           Pero contemos esta historia: Cervantes ( Alcalá de Henares 1547-Madrid 1616) llega a Sevilla en 1587 con el cargo de Comisario o Recaudador para la requisa de alimentos destinados a las galeras que preparaba el rey Felipe II para combatir a los ingleses.
          Sabido es que la conocida como Armada Invencible, compuesta por 130 navíos  y más de 30.000 hombres entre soldados y marinos, fue vencida  por un terrible temporal. Se dice que en 1588 cuando Felipe II conoció la noticia del desastre, comentó impasible: “Yo mandé mis naves a luchar contra los hombres, no contra las tempestades”.
          Volvamos a nuestro futuro Ingenio de las Letras, lo encontramos transitando por malos caminos y peores ventas de Andalucía, no enderezando entuertos ni luchando contra molinos, como lo hará su Don Quijote de la Mancha, sino entrando en villas y pueblos con sus corchetes y escribanos, enfrentándose a labriegos y campesinos, muy reacios a entregar su cupo de trigo y aceite, alegando que lo necesitaban para alimentarse, o bien porque se lo pagaban tarde y mal.
          Cervantes, que no se halla a gusto en este tipo de trabajo, dirige en 1590 un memorial al rey, solicitando un cargo o empleo en Las Indias, no se le concede, y el propio rey, sin tener en cuenta al mutilado héroe de Lepanto y su cautiverio por cinco años en Argel, escribe de su puño y letra al dorso de la instancia “Busque por acá, en que se le haga merced”.
          Y como por acá no hay merced, de nuevo en 1594 a los caminos, ahora por la provincia de Granada como recaudador de atrasos de impuestos al Tesoro Público.
          Los dineros cobrados, los va depositando en una Banca sevillana, con la mala fortuna que el banquero quiebra.
          Cervantes, mientras no solucione la justicia lo sucedido con los depósitos bancarios, no puede pagar a Hacienda, por lo que a pesar de no tener responsabilidad alguna, es ingresado en la Cárcel Real de Sevilla, donde pasa tres meses del año 1597.
          En 1603 se traslada a Valladolid y en 1605 se publica en Madrid la Primera Parte del Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, en cuyo Prólogo escribe que este libro:
SE ENGENDRÓ EN UNA CÀRCEL, DONDE TODA INCOMODIDAD TIENE SU ASIENTO Y TODO TRISTE RUIDO HACE SU HABITACION”.
          Hemos llegado al punto más interesante de este escrito, estudiosos cervantinos creen, que aunque Cervantes explícitamente no la nombre, se está refiriendo a la Cárcel Real de Sevilla.
          ¿Donde se escribió el Quijote? No se sabe.  Cervantes, en los años que residió en Sevilla dedicándose a abastecedor y recaudador, escribió varios de sus Entremeses y Sonetos, y ¿Por qué no podemos pensar que además de engendrar en su cabeza el Quijote, pudo comenzar a escribirlo?
          Por ello, al pasar por aquí y ver su monumento, recordad que una de las obras más grande de la Literatura Universal,  si no se escribió, al menos se engendró en Sevilla, dentro de las paredes de su Cárcel Real.




[i]  MONUMENTO INAUGURADO EN 1974 REALIZADO POR EL ESCULTOR SEBASTIAN SANTOS.

miércoles, 27 de enero de 2016

EXPOSICION EL ULTIMO VIAJE DE LA FRAGATA MERCEDES.

ARCHIVO DE INDIAS.
EXPOSICION “EL ULTIMO VIAJE DE LA FRAGATA MERCEDES”.
          En los salones de la planta primera del Archivo de Indias sevillano y hasta el 26 de Mayo del presente, se exhibe una esplendida muestra, que narra la odisea del último viaje y hundimiento en 1804 de la fragata española Nuestra Señora de las Mercedes, hasta el descubrimiento de sus restos en 2007.
          En la Exposición podemos contemplar audiovisuales, retratos, documentos,  objetos personales, maquetas, cañones, monedas, y un largo etc, en los que no me voy a extender porque creo que lo mejor es pasarse a verla.

          La foto[i] recoge la explosión de la fragata española Nuestra Señora de las Mercedes.      
          Era el 5 de Octubre de 1804, una flotilla de fragatas españolas compuesta por los navíos Medea, Clara, Fama y la mencionada Mercedes, que transportaban mercancías y caudales para el gobierno español, fue sorprendida y atacada por barcos ingleses a la altura del  cabo San Vicente al sur de Portugal.
          Las naves españolas, después de defenderse valientemente contra un enemigo superior en armamento son apresadas, salvo la Mercedes que recibe un cañonazo en la “santabárbara” explota, salta por los aires y se hunde con la pérdida de su cargamento, y lo que fue más doloroso, la muerte de cerca de sus 300 tripulantes y marineros.
          En 2007 sus restos y su precioso cargamento de más de medio millón de monedas de oro y plata, que durante dos siglos estuvieron ocultos a mil quinientos metros de profundidad, son descubiertos por la empresa “cazatesoros” estadunidense Odyssey.  
          Tras cinco largos años de pleitos en los tribunales, aportando recibos y documentos, la propiedad es reconocida al gobierno español, y la empresa Odyssey obligada a su devolución.
          En Febrero del 2012 a bordo de dos aviones Hércules del ejército del Aire el tesoro llega a España, siendo meses más tarde depositado para su custodia definitiva en  el Museo de Arqueología Subacuática de Cartagena-Murcia.
         
          Me reitero, sí aún no habéis visto esta Exposición, venir a verla, contemplareis un episodio muy interesante de la Historia.




[i]  LA FOTO ESTÁ TOMADA DE UN ARTICULO DE WIQUIPEDIA SOBRE LA FRAGATA MERCEDES.

miércoles, 20 de enero de 2016

LAS CIGARRERAS DEL PINTOR GONZALO BILBAO.

LAS CIGARRERAS DEL PINTOR
GONZALO BILBAO.
MUSEO DE BELLAS ARTES DE SEVILLSA.

       En la entrada anterior, os comenté sobre los ocho cuadros de la mascarada de carros alegóricos patrocinada por la Real Fábrica de Tabacos de Sevilla, con motivo de la subida al trono del rey Fernando VI, que se pueden admirar en este Museo hispalense.


LAS CIGARRERAS. GONZALO BILBAO.

         Hoy me encuentro en la Sala XII, ante el óleo de grandes dimensiones 3,05 x 4,02 “Las Cigarreras” obra del pintor Gonzalo Bilbao.
      Este artista (Sevilla 1860-Madrid 1938) fue uno de los más representativos de la pintura sevillana de finales del siglo XIX y principios del XX.
     De su extensa producción artística, en la que predomina la luz y el color, podemos ver además de temas sociales y costumbristas, paisajes y retratos.
  De él, el Profesor en Arte Don Enrique Valdivieso[i] nos dice: “A Velázquez la realización de Las Meninas le hubiera bastado para consagrarse en la historia. En tono menor, pero con suficiente resonancia, a Gonzalo Bilbao le consagró en Sevilla la ejecución de Las Cigarreras, pintura que le otorgó una gran celebridad en el ámbito popular”.
      En el cuadro, dentro de un magistral juego de luces y sombras, nos pinta el ambiente de trabajo de las cigarreras.
     Describe una de las naves de la Fábrica de Tabacos, donde expertas manos femeninas elaboran cigarros puros, destacando en primer término la tierna escena de una de las obreras, que en un receso amamanta a su pequeño bebé al que mira embelesada, mientras unas compañeras lo miran sonrientes.

DETALLE CUADRO LAS CIGARRERAS

      Una copia de este cuadro, cuyo tema está muy vinculado a nuestra ciudad, figura en el azulejo central de uno de los bancos de la Plaza de España dedicados a Sevilla.
     La mujer como trabajadora, se incorpora a la Fábrica de Tabacos de Sevilla en el siglo XIX. Fue un acontecimiento de gran importancia social, y tanta la fama de estas mujeres cigarreras sevillanas, que su amplio sentido de libertad, andares garbosos y resueltos, flores en la cabeza y mantón de flecos, traspasaron fronteras, siendo pintadas, fotografiadas y llevadas a la literatura universal.
       La cigarrera ficticia más conocida es la famosa “Carmen” protagonista de la novela de Próspero Marinee, y también cantada en la ópera por Bizet, gitana, de voluptuosa belleza, que volvía locos a los hombres,  ha llegado a nosotros convertida en uno de los mitos sevillanos. Su monumento se levanta en el Paseo de Colon, próximo a la Plaza de Toros.




[i]  LA PINTURA EN EL MUSEO DE BELLAS ARTES DE SEVILLA. ABC. EDICIONES GALVE SEVILLA 1993.

martes, 12 de enero de 2016

MUSEO BELLAS ARTES DE SEVILLA. CARROS ALEGORICOS FERNANDO VI.

MUSEO BELLAS ARTES DE SEVILLA.
CUADROS CARROS ALEGORICOS POR
LA SUBIDA AL TRONO DE FERNANDO VI.
        
       Llevo unos días en el Museo paseando por la Sala V[i], hoy me encuentro en la galería de la planta alta, donde se ubica la Sala XI dedicada a la Pintura Barroca española y sevillana del siglo XVIII.
          Aquí, en una parte de ella, se encuentran una serie de ocho cuadros de gran tamaño (1,36 x 2.92), que quizás no sean de los más visitados del Museo, pero por su vistosidad, belleza y colorido de las mascaradas[ii] alegóricas que representan, se hallan entre mis pinturas favoritas.
          La ejecución de los óleos fue encargada al pintor Domingo Martínez (1688-1749) uno de los artistas más destacados del barroco de principios del XVIII sevillano.
          La serie trata del desfile de unas fastuosas y barrocas mascaradas, cuyas carrozas formadas con motivos alegóricos mitológicos, fueron patrocinadas por la Real Fábrica de Tabacos de Sevilla, para los festejos celebrados en 1747  con motivo de la subida al trono de los reyes Fernando VI y Bárbara de Braganza.
          El recorrido, por calles y plazas engalanadas, llenas de gentes de todas las clases sociales, partió   desde la antigua Fábrica de Tabacos[iii], pasando por San Juan de la Palma, Alameda de Hércules, plazas del Duque y de San Francisco, hasta el Ayuntamiento y la Catedral.

CARRO DE LA MASCARADA DEL PREGON.
               En la foto superior, la carroza que encabezaba la cabalgata pasando ante la parroquia del Sagrario y  la Catedral,  a la derecha el derribado arco de San Miguel. Esta mascarada del Pregón estaba relacionada con Mercurio, embajador de los dioses.

CARRO DE LA MASCARADA DEL PARNASO.   
          En el cuadro de la foto, los carros del Víctor y del Parnaso, pasando por la Plaza de San Francisco ante el edificio del Ayuntamiento, en la carroza del Parnaso figurantes y comparsas acompañan al Dios Apolo, y en un trono con dosel los retratos de los monarcas para entregarlos al Cabildo Municipal. 

DETALLE DEL CUADRO DEL PARNASO CON LOS RETRATOS DE LOS REYES.
          El lujo y parafernalia de esta mascarada, con que se celebró la exaltación al trono de Fernando VI, que por cierto había sido proclamado rey en Sevilla en 1746 un año antes, se completa con los otros cuadros dedicados:
          -A la Común Alegría, significando el contento de todos los súbditos por la subida al trono del nuevo monarca, a la trasera del carro iban encadenados la tristeza y las parcas, enemigos de la alegría.  
          -Al dios Apolo y las tres Nobles Artes, la pintura, la escultura y la arquitectura, homenajeando a los nuevos monarcas.
          -A los cuatro elementos: Aire, Agua, Fuego y Tierra, representados en sus respectivas mascaras con los dioses mitológicos, Eolo, Neptuno, Vulcano y Ceres.
          Todas las carrozas de la máscara, iban acompañadas por grupos de bellas jóvenes, comparsas y personajes vestidos en relación con la mitología representada, además de caballeros a caballo, grupos de baile y música.
          Por razones obvias de falta de espacio, no inserto las fotos de los seis restantes cuadros, ni me puedo extender en la explicación de los mismos, por ello recomiendo que os paséis por el Museo a contemplarlos. 
         




[i] EL PASADO DICIENBRE 2015 PUBLIQUÉ EN ESTE BLOG LAS SIGUIENTES ENTRADAS DEDICADAS AL MUSEO DE BELLAS ARTES DE SEVILLA: MURILLO Y LOS CAPUCHINOS, LA VIRGEN DE LA SERVILLETA, SANTA JUSTA Y RUFINA, Y LA APOTEOSIS DE SAN HERMENEGILDO. Y EL 5 DE ENERO DE 2016 EL TRANSITO DE SAN HERMENEGILDO.

[ii] VISTO EN INTERNET ESTUDIO MUY INTERESANTE: LAS MASCARADAS FIESTA BARROCA DE SEVILLA FRANCISCO OLLERO LOBATO.

[iii]  LA FABRICA DE TABACOS (ACTUAL UNIVERSIDAD) SE COMENZO A CONSTRUIR EN 1728 TERMINANDOSE EN 1763, POR TANTO EN LA FECHA DE ESTA MASCARADA 1747, LA ANTERIOR FÁBRICA ESTABA SITUADA SEGÚN ESCRIBE JUSTINO MATUTE EN ANALES DE SEVILLA TOMO II AÑO 1747 EN LA CASA DE LOS CABALLEROS DE TAVERA EN LA CALLE REAL DE SAN MARCOS.

SOBRE LA EXALTACION AL TRONO DE FERNANDO VI, VER LOS MENCIONADOS ANALES.

SOBRE LA HISTORIA-LEYENDA DE LA FAMILIA TAVERA VÉASE EN ESTE BLOG LA CALLE BUSTOS TAVERA PUBLICADO EL 1 DE DICIEMBRE DE 2013. 

martes, 5 de enero de 2016

EL TRANSITO DE SAN HERMENEGILDO. MUSEO BELLAS ARTES SEVILLA.

EL TRANSITO DE SAN HERMENEGILDO.
          Sigo en la Sala V de nuestro Museo sevillano, sí en la anterior entrada admirábamos el cuadro “La Apoteosis de San Hermenegildo” de Francisco Herrera el Viejo, hoy me encuentro ante otra pintura dedicada a este santo.

          Se trata del óleo titulado “El Transito de San Hermenegildo” obra que tiene la peculiaridad de estar pintada por dos artistas muy diferentes.
          Este cuadro de gran formato (4,92 x 3,40) fue encargado en 1603 para el desaparecido Hospital de San Hermenegildo por el Cardenal Cervantes, al pintor de la escuela sevillana del siglo XVI Alonso Vázquez (Sevilla 1540-Mejico 1608).
          La obra con dos zonas claramente diferenciadas en luz y color, muestra en la inferior o terrenal, pintada por Vázquez, a Hermenegildo, en el momento de recibir el hachazo en la cabeza rodeado de los arcángeles San Miguel, San Gabriel y San Rafael.   A la izquierda del cuadro, contemplando su martirio, vemos a su esposa Ingunda con San Leandro y San Isidoro,  a la derecha el Cardenal Cervantes rezando arrodillado.   
          Al marcharse Alonso Vázquez a Méjico en la comitiva del /Marqués de Montesclaros, deja la obra sin concluir, siendo finalizada por Juan de Uceda (Sevilla 1576-1631)  que pinta parte de la Gloria, donde la Virgen con ángeles músicos, espera al Santo para recibirlo y coronarlo como mártir.
          En estos dos cuadros, la Apoteosis y el Transito de San Hermenegildo, hay un detalle muy interesante, y es que en ambos están representados San Leandro y San Isidoro. Dos santos tan vinculados a Sevilla, de la que fueron Arzobispos, que figuran portando mitra y báculo, flanqueando a San Fernando en los escudos de la ciudad y provincia,     
          De padres hispanos-romanos procedentes de Cartagena, es Sevilla la ciudad donde crecen, estudian y se educan en la religión católica, llegando a santos no solo ellos, sino también sus hermanos Fulgencio y Florentina.
          Estamos en plena Edad Media, en la que Leandro e Isidoro teólogos y doctores de la Iglesia Católica, brillan con luz propia.   
          San Leandro (Cartagena 534-Sevilla 601) fue el gran impulsor del catolicismo en Hispania, al convertir a San Hermenegildo y a su hermano Recaredo, este cuando fue rey a la muerte de Leovigildo, abjuró del arrianismo, convirtiendo la fe católica en la religión oficial del estado.
          De San Isidoro (Cartagena ó Sevilla 556-Sevilla 636) sabemos que fue uno de los hombres más ilustres y de gran categoría intelectual de su época, que escribió numerosos trabajos históricos, litúrgicos, biografías, diccionarios, y un largo etc, siendo su obra más conocida “Las Etimologías” monumental enciclopedia sobre la evolución del conocimiento.
          Hay dos leyendas o tradiciones, que presagian al gran intelectual y máximo esplendor del siglo VII, que llegaría a ser.
          La primera cuenta, “que estando dormido de niño en el jardín de la casa, la familia vió con asombro a un enjambre de abejas que remontaban el vuelo, dejando en su boca un panal de miel,  señal temprana de la elocuencia en la que brillaría”.
          La otra nos dice: “que un día, de joven, creyendo que no tenía inteligencia ni capacidad para adelantar en los estudios, los abandonó escapándose  de casa y llegando hasta Santiponce, allí al acercarse a un pozo para beber, observó que consecuencia del continuo roce de la cuerda, la piedra del brocal estaba acanalada con profundos surcos.
          Esto le hizo pensar que si la blanda soga podía profundizar la piedra a fuerza de rozarla una y otra vez, él perseverando con fe y constancia, podría superar todas las dificultades y dominar la ciencia,  reflexión que le hizo  volver a los estudios, y ya sabemos con qué óptimos resultados”.
          En el Monasterio de San Isidoro del Campo en Santiponce, se guarda un pedazo del brocal del pozo, donde según la tradición bebió agua San Isidoro, con una inscripción que dice: “Gutam cavat lapidem”= “La gota de agua perfora la piedra”.
         
          Mañana seguiré paseando por la planta alta del Museo.


lunes, 28 de diciembre de 2015

APOTEOSIS DE SAN HERMENEGILDO. FRANCISCO HERRERA EL VIEJO.

APOTEOSIS DE SAN HERMENEGILDO. FRANCISCO HERRERA EL VIEJO.
       En la Sala V, en la misma que hace unos días estuvimos contemplando las pinturas que realizara Murillo para los Capuchinos[i], encontramos esta espectacular y de grandes dimensiones obra maestra (5,23 x 3,26), que representa “La Apoteosis de San Hermenegildo” de Francisco Herrera el Viejo[ii].

         De Herrera pintor sevillano (1590-1656) una de las figuras del barroco hispalense del siglo XVII, que además de la pintura, conocía el arte de grabar, se cuenta que fue acusado de acuñar moneda falsa, huyendo de la justicia se refugió en el Colegio de San Hermenegildo de los jesuitas donde pintó este óleo.  El rey Felipe IV estando en Sevilla en 1624, vio el cuadro, lo admiró tanto que mandó traer a su presencia al autor para perdonarle de lo que se le acusaba, diciendo: “Quien sabe manejar así los pinceles, no necesita fabricar moneda para ser poderoso”.                              
      Herrera presenta al Santo vestido de guerrero con coraza celeste subiendo a la Gloria y rodeado de ángeles, en el plano inferior o terrenal se muestra a San Isidoro y San Leandro, el niño es Recaredo el hermano menor de Hermenegildo, que años más tarde siendo rey introducirá oficialmente el catolicismo en España. 
          Fijaos en el ángulo inferior derecho, la figura casi a oscura, agachada y empequeñecida es Leovigildo el padre que hizo detener, encerrar y ejecutar al santo.
          Herrera en esta pintura, con la figura triunfante del mártir-santo y la pequeñez del herético rey, consigue transmitir al lienzo el triunfo del catolicismo sobre el arrianismo hereje.
          Hermenegildo nació en nuestra ciudad  el año 564, época en que la religión oficial era la arriana y el catolicismo aunque en auge muy minoritario.
          Educado en el arrianismo, su padre el rey Leovigildo le nombra gobernador de la provincia Bética, casado con  Ingunda católica y adoctrinado por San Leandro se convierte al catolicismo.
          Ausente su Leovigildo de Sevilla, se declaró rey de la región de Andalucía, motivo que unido a su conversión religiosa lo enfrenta militarmente a su padre, que lo combate hasta vencerlo y capturarlo, siendo llevado y encerrado en Tarragona.
          EL 13  de Abril del 585 sin querer abjurar del catolicismo y negándose a recibir la comunión de manos de un obispo arriano, su padre indignado lo manda matar, siendo ejecutado de un brutal hachazo en la cabeza.  
          El lugar de su muerte no está muy claro. se lo disputan Sevilla y Tarragona, una tradición dice: que murió en una celda de la Puerta de Córdoba[iii], otra: que escapó de esta prisión, siendo  de nuevo capturado y llevado a Tarragona en cuyos calabozos se le dio la muerte.
          Mañana veremos el cuadro que representa “el Tránsito de San Hermenegildo”.

         

           



[i]  SOBRE LOS CUADROS QUE PINTARA MURILLO PARA LOS CAPUCHINOS DE SEVILLA VÉASEN LAS TRES ANTERIORES ENTRADAS DE ESTE BLOG.

[ii]  LA FOTO ESTA TOMADA DE LA PÁGINA WEB DEL MUSEO DE BELLAS ARTES DE SEVILLA.

[iii] VÉASE EN ESTE BLOG LA ENTRADA TITULADA: LA PUERTA DE CORDOBA Y LA IGLESIA DE SAN HERMENEGILDO PUBLICADA EL 1/3/2014.

lunes, 21 de diciembre de 2015

SANTA JUSTA Y RUFINA. MUSEO BELLAS ARTES SEVILLA.

MURILLO: SANTAS JUSTA Y RUFINA.
MUSEO BELLAS ARTES SEVILLA.

          Entre los óleos pintados por Murillo para los Capuchinos de Sevilla[i], y que  estos días estoy admirando en el Museo sevillano, se encuentra este de las dos Santas considerado como una de sus grandes obras maestras.
          Murillo las pinta como dos bellas jóvenes sevillanas de delicadas facciones, pelo negro y miradas plácidas y dulces.   Ambas con sus manos, en las que sostienen las palmas del martirio, sujetan a la Giralda.
          Esta representación  a dado pie a la leyenda que les atribuye el ser protectoras de la Giralda, ya que en todos los terremotos habidos en Sevilla, algunos de gran magnitud como el de 1504, que abatió edificios, torres y campanarios, la Giralda se salvó de ser derribada porque ellas la sostuvieron entre sus manos.  
           Justa y Rufina[ii] hermanas de oficio alfareras, nacieron en los años 268 y 270 en el seno de una familia cristiana, en una época que los cristianos eran cruelmente perseguidos.
          Cuenta la tradición, que un día que vendían sus cacharros de cerámica en el mercado, los componentes de una  procesión pagana, le conminaron a que entregaran algunas de sus piezas  para la diosa, las hermanas se negaron alegando que ellas eran cristianas y no adoraban dioses falsos.
          En el altercado que se originó rodaron por los suelos sus cerámicas, así como la falsa diosa que se hizo pedazos, siendo detenidas con la condición de ser liberadas si renunciaban a su religión. Se negaron a la renuncia de su fe, por lo que encarceladas fueron martirizadas y condenadas a morir de hambre y sed, Justa no pudo aguantar y murió por inanición, Rufina que resistía el suplicio, fue llevada al anfiteatro para ser devorada por las fieras.        El fiero y poderoso león que sale del cubil para que la despedace y devore, se acerca, le lame las vestiduras y se echa mansamente a sus pies. El prefecto romano airado, manda que la degollen y quemen su cuerpo.
          El obispo Sabino consigue recoger sus restos para enterrarla junto con su hermana, era el año 287 y tenían 17 y 19 años respectivamente.




[i] VÉASE LAS DOS ANTERIORES ENTRADAS: MURILLO Y LOS CAPUCHINOS Y LA VIRGEN DE LA SERVILLETA.

[ii]  VÉASE EN ESTE BLOG: SANTA JUSTA Y RUFINA PUBLICADO EL 5/3/2014.

lunes, 14 de diciembre de 2015

LA VIRGEN DE LA SERVILLETA.

LA VIRGEN DE LA SERVILLETA.

     Aquí en el Museo, entre los lienzos que Murillo pintara para el Convento de Capuchinos de Sevilla,[i] se encuentra la muy conocida y popular “Virgen de la Servilleta”.

   Cuadro de pequeño tamaño 67 x 72 centímetros, pero de grandes cualidades pictóricas.
   En él, la Virgen con sus brazos sujeta al Niño que parece querer desprenderse de ellos, ambas figuras de gran belleza y luminosidad, fijan las miradas de sus grandes ojos en nosotros, con la sensibilidad y ternura que Murillo supo darle.
     Este cuadro me trae lejanos y entrañables recuerdos, hace muchos años, mi abuela que sabía mucho de santos y que tenía en su casa, eso sí junto a otra de la Virgen Macarena, una reproducción de esta Virgen de la Servilleta, nos contaba la tradición popular sobre el nombre de esta Virgen.
     “Murillo, nos decía: Se había quedado viudo en 1664, por ello en los años 1665 a 1668 que pintaba los cuadros,  además de las horas que dedicaba a las pinturas, pasaba otras muchas en el convento, escuchando misa, charlando e incluso desayunando con los frailes, con los que había entablado gran amistad.
    Un día, terminado el desayuno, el lego encargado de recoger la mesa, declaró que faltaba una servilleta, el prior le contestó: No te preocupes hermano, ya aparecerá.
     Y en efecto, pocos días más tarde, llegó el pintor con la servilleta en la que había pintado la Virgen con el Niño, comentando que era para un hermano, que se la había entregado pidiéndole que le pintara una Virgen para rezarle en su celda”.
     Años más tarde, leyendo algunos libros sobre las pinturas de Murillo, me informé que lo contado por mi abuela era tan solo leyenda, y que la realidad es que el soporte sobre el que está pintada la Virgen, es del lienzo basto que se usaba para las pinturas al óleo.[ii] 
     Y termino, mañana comentaré sobre Santa Justa y Rufina.








[i]  VÉASE LA ANTERIOR ENTRADA: MURILLO Y LOS CAPUCHINOS. MUSEO DE BELLAS ARTES DE SEVILLA.

[ii]  SOBRE MURILLO MUY INTERESANTE: LA OBRA DE MURILLO EN SEVILLA DE ENRIQUE VALDIVIESO. BIBLIOTECA DE TEMAS SEVILLANOS. SEVILLA 1982.