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martes, 5 de diciembre de 2017

MUSEO EXPOSICION MURILLO Y LOS CAPUCHINOS.


EXPOSICION MURILLO Y

LOS CAPUCHINOS.

EL JUBILEO DE LA PORCIÚNCULA.

          Hace unos días estuve visitando en el Museo de Bellas Artes la Exposición Murillo y los Capuchinos, que se celebra con motivo del IV Centenario del nacimiento (Diciembre de 1617)[i] de nuestro paisano y genial pintor Bartolomé Esteban Murillo.



EL JUBILEO DE LA PORCIUNCULA.

          Este certamen que se extenderá desde el 28 de Noviembre de 2017 hasta el 1 de Abril de 2018, muestra toda la serie completa de óleos que Murillo en plena madurez artística, pintara entre los años 1665 y 1669 para el Convento de Capuchinos de Sevilla.

          Para esta muestra, a las obras pertenecientes a nuestro Museo, se unen otras cedidas temporalmente, entre las que destaca especialmente el cuadro “El Jubileo de la Porciúncula”, al que dedico estas líneas.

          Esta pintura presidió el lugar central del Retablo Mayor de la iglesia de Capuchinos y después de dos siglos ausente vuelve temporalmente a Sevilla, la historia de su odisea es la siguiente:

          En 1810 durante la invasión francesa, para no caer en las manos rapaces de los invasores franceses, estos cuadros se salvaron ocultándose en diversos lugares, entre ellos en la ciudad de Cádiz.

          Marchados en 1814 los franceses, las pinturas vuelven al convento, donde muy deterioradas por los sufridos traslados son restauradas por el pintor Joaquín Bejarano, al que los monjes pagan regalándole el cuadro “el Jubileo de la Porciúncula”, oleo que durante varios años pasa por diversos propietarios, hasta 1876 que llega al Museo Wallraf-Richartz de Colonia (Alemania) su actual propietario.  

          Y ahora viene lo mejor, con motivo de la celebración de esta Exposición, ambos museos el alemán y el sevillano, acuerdan el convenio de colaboración siguiente: Colonia cede durante diez años el cuadro a cambio de ser restaurado por el Museo sevillano.

          Es un cuadro espectacular, de grandes dimensiones (cuatro metros y medio de alto x tres de ancho) obra cumbre de Murillo, que recoge el Milagro de la Aparición de Cristo y la Virgen a San Francisco de Asís en la iglesia de la Porciúncula[ii], prometiéndole jubileo (indulgencia plenaria) a los que orasen en ella los días 1 y 2 de Agosto. 

          La hermosa pintura se divide en dos, en la inferior San Francisco en penumbras, arrodillado y con los brazos abiertos, dirige su absorta mirada hacia arriba, en la superior o gloria la Virgen aparece arrodillada vestida con túnica blanca y manto azul, Jesucristo desnudo y manto rojizo cubriendo las piernas, sostiene con su mano izquierda la Cruz, un grupo de ángeles niños, nubes y flores completan la escena.

          Finalizo este breve esbozo con un consejo, que no dejéis de visitar esta Exposición, en la que podréis admirar reunidas por primera y única vez, todas las obras que Murillo pintara para los Capuchinos de Sevilla.



[i]   NO SE SABE CON CERTEZA EL DIA DE SU NACIMIENTO, POR SU PARTIDA DE BAUTISMO SE SABE QUE FUE BAUTIZADO EL 1 DE ENERO DE 1618, POR TANTO TUVO QUE NACER A FINALES DE DICIEMBRE DE 1617.

[ii]  PORCIÚNCULA SIGNIFICA PEQUEÑA PORCIÓN DE TIERA. LA IGLESIA DE LA PORCIÚNCULA ES UNA PEQUEÑA CAPILLA EN EL INTERIOR DE LA BASÍLICA DE SANTA MARIA DE LOS ANGELES EN EL MUNICIPIO DE ASÍS (ITALIA) DONDE COMENZO  LA ORDEN FRANCISCANA.

martes, 10 de enero de 2017

ZURBARAN LA APOTEOSIS DE SANTO TOMÁS.


ZURBARAN LA APOTEÓSIS

DE SANTO TOMÁS.

       Hace unos días estuve contemplando el monumento que a este pintor le tiene dedicada Sevilla en la Plaza de Pilatos.



ZURBARAN LA APOTEOSIS DE SANTO TOMÁS DE AQUINO.

          Hoy me encuentro en la planta baja del Museo de Bellas Artes de Sevilla sala V[i], aquí en un mismo testero, se encuentran tres magníficos óleos de Zurbarán titulados: “Cristo coronando a San José”, “el Padre Eterno” y “la Apoteosis de Santo Tomás de Aquino”.

          A este último cuadro de armoniosa y bella composición, que pintara este artista para el desaparecido Colegio Mayor de Santo Tomás, le voy a dedicar estas líneas.

          Esta pintura de grandes dimensiones, 4,86 x 3,85 metros, realizada en 1631, es una exaltación del santo como Doctor de la Iglesia.

          En la parte superior o gloria se representa a Santo Tomás de Aquino bajo la paloma del Espíritu Santo, en el momento de recibir la inspiración divina para escribir su obra cumbre: La Suma Teológica, tratado en que expone la doctrina católica.

          Este santo nacido en Italia (1224-1274) dominico, filósofo y teólogo, declarado Doctor por la Iglesia en 1567, se encuentra flanqueado por los otros cuatros Doctores en aptitud de conversar: San Gregorio, San Agustín, San Jerónimo y San Ambrosio.

          Sobre ellos, en un lado el Dios Padre y el Dios Hijo con la Cruz, en el otro San Pablo y Santo Domingo.

            En el centro de la parte inferior o terrenal, un libro con los Estatutos, el pliego de la bula fundacional con la firma de Zurbarán, y un birrete o gorro de graduación, alusivo a que en este Colegio se formaban doctores en teología.

          A la derecha, de rodillas y con los ojos fijos en el Santo, del que era devoto, así como benefactor del Colegio, se encuentra Carlos V, ataviado como rey-emperador con manto, espada y ciñendo la corona del Sacro Imperio Germánico, tres personajes le acompañan.

          A la izquierda también arrodillado, mirando con devoción a Santo Tomás y acompañado por tres frailes dominicos, Fray Diego de Deza que fue Inquisidor General, protector de Cristóbal Colón, Arzobispo de Sevilla, y fundador en 1517 de este colegio sevillano de Santo Tomás, institución que alcanzó el rango universitario, germen de la actual Universidad sevillana.

          Es tan interesante la biografía de este religioso, e importante el hecho de que el Emperador celebrara sus bodas con Isabel de Portugal en nuestra ciudad, que voy a dedicarles las próximas entradas.       



[i]   EN ESTA SALA V ANTIGUA IGLESIA DEL CONVENTO DE LA MERCED, SE ENCUENTRAN LAS PINTURAS QUE MURILLO REALIZARA PARA LOS CAPUCHINOS DE SEVILLA. VÉASE EN ESTE BLOG: MURILLO Y LOS CAPUCHINOS PUBLICADO EL 6 DE DICIEMBRE 2015.
          TAMBIEN SE EXCIBEN EN ESTA SALA LA APOTEOSIS Y EL TRANSITO DE SAN HERMENEGILDO PUBLICADOS EL 28 DE DICIEMBRE 2015 Y 5 DE ENERO DE 2016.

miércoles, 20 de enero de 2016

LAS CIGARRERAS DEL PINTOR GONZALO BILBAO.

LAS CIGARRERAS DEL PINTOR
GONZALO BILBAO.
MUSEO DE BELLAS ARTES DE SEVILLSA.

       En la entrada anterior, os comenté sobre los ocho cuadros de la mascarada de carros alegóricos patrocinada por la Real Fábrica de Tabacos de Sevilla, con motivo de la subida al trono del rey Fernando VI, que se pueden admirar en este Museo hispalense.


LAS CIGARRERAS. GONZALO BILBAO.

         Hoy me encuentro en la Sala XII, ante el óleo de grandes dimensiones 3,05 x 4,02 “Las Cigarreras” obra del pintor Gonzalo Bilbao.
      Este artista (Sevilla 1860-Madrid 1938) fue uno de los más representativos de la pintura sevillana de finales del siglo XIX y principios del XX.
     De su extensa producción artística, en la que predomina la luz y el color, podemos ver además de temas sociales y costumbristas, paisajes y retratos.
  De él, el Profesor en Arte Don Enrique Valdivieso[i] nos dice: “A Velázquez la realización de Las Meninas le hubiera bastado para consagrarse en la historia. En tono menor, pero con suficiente resonancia, a Gonzalo Bilbao le consagró en Sevilla la ejecución de Las Cigarreras, pintura que le otorgó una gran celebridad en el ámbito popular”.
      En el cuadro, dentro de un magistral juego de luces y sombras, nos pinta el ambiente de trabajo de las cigarreras.
     Describe una de las naves de la Fábrica de Tabacos, donde expertas manos femeninas elaboran cigarros puros, destacando en primer término la tierna escena de una de las obreras, que en un receso amamanta a su pequeño bebé al que mira embelesada, mientras unas compañeras lo miran sonrientes.

DETALLE CUADRO LAS CIGARRERAS

      Una copia de este cuadro, cuyo tema está muy vinculado a nuestra ciudad, figura en el azulejo central de uno de los bancos de la Plaza de España dedicados a Sevilla.
     La mujer como trabajadora, se incorpora a la Fábrica de Tabacos de Sevilla en el siglo XIX. Fue un acontecimiento de gran importancia social, y tanta la fama de estas mujeres cigarreras sevillanas, que su amplio sentido de libertad, andares garbosos y resueltos, flores en la cabeza y mantón de flecos, traspasaron fronteras, siendo pintadas, fotografiadas y llevadas a la literatura universal.
       La cigarrera ficticia más conocida es la famosa “Carmen” protagonista de la novela de Próspero Marinee, y también cantada en la ópera por Bizet, gitana, de voluptuosa belleza, que volvía locos a los hombres,  ha llegado a nosotros convertida en uno de los mitos sevillanos. Su monumento se levanta en el Paseo de Colon, próximo a la Plaza de Toros.




[i]  LA PINTURA EN EL MUSEO DE BELLAS ARTES DE SEVILLA. ABC. EDICIONES GALVE SEVILLA 1993.

martes, 12 de enero de 2016

MUSEO BELLAS ARTES DE SEVILLA. CARROS ALEGORICOS FERNANDO VI.

MUSEO BELLAS ARTES DE SEVILLA.
CUADROS CARROS ALEGORICOS POR
LA SUBIDA AL TRONO DE FERNANDO VI.
        
       Llevo unos días en el Museo paseando por la Sala V[i], hoy me encuentro en la galería de la planta alta, donde se ubica la Sala XI dedicada a la Pintura Barroca española y sevillana del siglo XVIII.
          Aquí, en una parte de ella, se encuentran una serie de ocho cuadros de gran tamaño (1,36 x 2.92), que quizás no sean de los más visitados del Museo, pero por su vistosidad, belleza y colorido de las mascaradas[ii] alegóricas que representan, se hallan entre mis pinturas favoritas.
          La ejecución de los óleos fue encargada al pintor Domingo Martínez (1688-1749) uno de los artistas más destacados del barroco de principios del XVIII sevillano.
          La serie trata del desfile de unas fastuosas y barrocas mascaradas, cuyas carrozas formadas con motivos alegóricos mitológicos, fueron patrocinadas por la Real Fábrica de Tabacos de Sevilla, para los festejos celebrados en 1747  con motivo de la subida al trono de los reyes Fernando VI y Bárbara de Braganza.
          El recorrido, por calles y plazas engalanadas, llenas de gentes de todas las clases sociales, partió   desde la antigua Fábrica de Tabacos[iii], pasando por San Juan de la Palma, Alameda de Hércules, plazas del Duque y de San Francisco, hasta el Ayuntamiento y la Catedral.

CARRO DE LA MASCARADA DEL PREGON.
               En la foto superior, la carroza que encabezaba la cabalgata pasando ante la parroquia del Sagrario y  la Catedral,  a la derecha el derribado arco de San Miguel. Esta mascarada del Pregón estaba relacionada con Mercurio, embajador de los dioses.

CARRO DE LA MASCARADA DEL PARNASO.   
          En el cuadro de la foto, los carros del Víctor y del Parnaso, pasando por la Plaza de San Francisco ante el edificio del Ayuntamiento, en la carroza del Parnaso figurantes y comparsas acompañan al Dios Apolo, y en un trono con dosel los retratos de los monarcas para entregarlos al Cabildo Municipal. 

DETALLE DEL CUADRO DEL PARNASO CON LOS RETRATOS DE LOS REYES.
          El lujo y parafernalia de esta mascarada, con que se celebró la exaltación al trono de Fernando VI, que por cierto había sido proclamado rey en Sevilla en 1746 un año antes, se completa con los otros cuadros dedicados:
          -A la Común Alegría, significando el contento de todos los súbditos por la subida al trono del nuevo monarca, a la trasera del carro iban encadenados la tristeza y las parcas, enemigos de la alegría.  
          -Al dios Apolo y las tres Nobles Artes, la pintura, la escultura y la arquitectura, homenajeando a los nuevos monarcas.
          -A los cuatro elementos: Aire, Agua, Fuego y Tierra, representados en sus respectivas mascaras con los dioses mitológicos, Eolo, Neptuno, Vulcano y Ceres.
          Todas las carrozas de la máscara, iban acompañadas por grupos de bellas jóvenes, comparsas y personajes vestidos en relación con la mitología representada, además de caballeros a caballo, grupos de baile y música.
          Por razones obvias de falta de espacio, no inserto las fotos de los seis restantes cuadros, ni me puedo extender en la explicación de los mismos, por ello recomiendo que os paséis por el Museo a contemplarlos. 
         




[i] EL PASADO DICIENBRE 2015 PUBLIQUÉ EN ESTE BLOG LAS SIGUIENTES ENTRADAS DEDICADAS AL MUSEO DE BELLAS ARTES DE SEVILLA: MURILLO Y LOS CAPUCHINOS, LA VIRGEN DE LA SERVILLETA, SANTA JUSTA Y RUFINA, Y LA APOTEOSIS DE SAN HERMENEGILDO. Y EL 5 DE ENERO DE 2016 EL TRANSITO DE SAN HERMENEGILDO.

[ii] VISTO EN INTERNET ESTUDIO MUY INTERESANTE: LAS MASCARADAS FIESTA BARROCA DE SEVILLA FRANCISCO OLLERO LOBATO.

[iii]  LA FABRICA DE TABACOS (ACTUAL UNIVERSIDAD) SE COMENZO A CONSTRUIR EN 1728 TERMINANDOSE EN 1763, POR TANTO EN LA FECHA DE ESTA MASCARADA 1747, LA ANTERIOR FÁBRICA ESTABA SITUADA SEGÚN ESCRIBE JUSTINO MATUTE EN ANALES DE SEVILLA TOMO II AÑO 1747 EN LA CASA DE LOS CABALLEROS DE TAVERA EN LA CALLE REAL DE SAN MARCOS.

SOBRE LA EXALTACION AL TRONO DE FERNANDO VI, VER LOS MENCIONADOS ANALES.

SOBRE LA HISTORIA-LEYENDA DE LA FAMILIA TAVERA VÉASE EN ESTE BLOG LA CALLE BUSTOS TAVERA PUBLICADO EL 1 DE DICIEMBRE DE 2013. 

martes, 5 de enero de 2016

EL TRANSITO DE SAN HERMENEGILDO. MUSEO BELLAS ARTES SEVILLA.

EL TRANSITO DE SAN HERMENEGILDO.
          Sigo en la Sala V de nuestro Museo sevillano, sí en la anterior entrada admirábamos el cuadro “La Apoteosis de San Hermenegildo” de Francisco Herrera el Viejo, hoy me encuentro ante otra pintura dedicada a este santo.

          Se trata del óleo titulado “El Transito de San Hermenegildo” obra que tiene la peculiaridad de estar pintada por dos artistas muy diferentes.
          Este cuadro de gran formato (4,92 x 3,40) fue encargado en 1603 para el desaparecido Hospital de San Hermenegildo por el Cardenal Cervantes, al pintor de la escuela sevillana del siglo XVI Alonso Vázquez (Sevilla 1540-Mejico 1608).
          La obra con dos zonas claramente diferenciadas en luz y color, muestra en la inferior o terrenal, pintada por Vázquez, a Hermenegildo, en el momento de recibir el hachazo en la cabeza rodeado de los arcángeles San Miguel, San Gabriel y San Rafael.   A la izquierda del cuadro, contemplando su martirio, vemos a su esposa Ingunda con San Leandro y San Isidoro,  a la derecha el Cardenal Cervantes rezando arrodillado.   
          Al marcharse Alonso Vázquez a Méjico en la comitiva del /Marqués de Montesclaros, deja la obra sin concluir, siendo finalizada por Juan de Uceda (Sevilla 1576-1631)  que pinta parte de la Gloria, donde la Virgen con ángeles músicos, espera al Santo para recibirlo y coronarlo como mártir.
          En estos dos cuadros, la Apoteosis y el Transito de San Hermenegildo, hay un detalle muy interesante, y es que en ambos están representados San Leandro y San Isidoro. Dos santos tan vinculados a Sevilla, de la que fueron Arzobispos, que figuran portando mitra y báculo, flanqueando a San Fernando en los escudos de la ciudad y provincia,     
          De padres hispanos-romanos procedentes de Cartagena, es Sevilla la ciudad donde crecen, estudian y se educan en la religión católica, llegando a santos no solo ellos, sino también sus hermanos Fulgencio y Florentina.
          Estamos en plena Edad Media, en la que Leandro e Isidoro teólogos y doctores de la Iglesia Católica, brillan con luz propia.   
          San Leandro (Cartagena 534-Sevilla 601) fue el gran impulsor del catolicismo en Hispania, al convertir a San Hermenegildo y a su hermano Recaredo, este cuando fue rey a la muerte de Leovigildo, abjuró del arrianismo, convirtiendo la fe católica en la religión oficial del estado.
          De San Isidoro (Cartagena ó Sevilla 556-Sevilla 636) sabemos que fue uno de los hombres más ilustres y de gran categoría intelectual de su época, que escribió numerosos trabajos históricos, litúrgicos, biografías, diccionarios, y un largo etc, siendo su obra más conocida “Las Etimologías” monumental enciclopedia sobre la evolución del conocimiento.
          Hay dos leyendas o tradiciones, que presagian al gran intelectual y máximo esplendor del siglo VII, que llegaría a ser.
          La primera cuenta, “que estando dormido de niño en el jardín de la casa, la familia vió con asombro a un enjambre de abejas que remontaban el vuelo, dejando en su boca un panal de miel,  señal temprana de la elocuencia en la que brillaría”.
          La otra nos dice: “que un día, de joven, creyendo que no tenía inteligencia ni capacidad para adelantar en los estudios, los abandonó escapándose  de casa y llegando hasta Santiponce, allí al acercarse a un pozo para beber, observó que consecuencia del continuo roce de la cuerda, la piedra del brocal estaba acanalada con profundos surcos.
          Esto le hizo pensar que si la blanda soga podía profundizar la piedra a fuerza de rozarla una y otra vez, él perseverando con fe y constancia, podría superar todas las dificultades y dominar la ciencia,  reflexión que le hizo  volver a los estudios, y ya sabemos con qué óptimos resultados”.
          En el Monasterio de San Isidoro del Campo en Santiponce, se guarda un pedazo del brocal del pozo, donde según la tradición bebió agua San Isidoro, con una inscripción que dice: “Gutam cavat lapidem”= “La gota de agua perfora la piedra”.
         
          Mañana seguiré paseando por la planta alta del Museo.


lunes, 28 de diciembre de 2015

APOTEOSIS DE SAN HERMENEGILDO. FRANCISCO HERRERA EL VIEJO.

APOTEOSIS DE SAN HERMENEGILDO. FRANCISCO HERRERA EL VIEJO.
       En la Sala V, en la misma que hace unos días estuvimos contemplando las pinturas que realizara Murillo para los Capuchinos[i], encontramos esta espectacular y de grandes dimensiones obra maestra (5,23 x 3,26), que representa “La Apoteosis de San Hermenegildo” de Francisco Herrera el Viejo[ii].

         De Herrera pintor sevillano (1590-1656) una de las figuras del barroco hispalense del siglo XVII, que además de la pintura, conocía el arte de grabar, se cuenta que fue acusado de acuñar moneda falsa, huyendo de la justicia se refugió en el Colegio de San Hermenegildo de los jesuitas donde pintó este óleo.  El rey Felipe IV estando en Sevilla en 1624, vio el cuadro, lo admiró tanto que mandó traer a su presencia al autor para perdonarle de lo que se le acusaba, diciendo: “Quien sabe manejar así los pinceles, no necesita fabricar moneda para ser poderoso”.                              
      Herrera presenta al Santo vestido de guerrero con coraza celeste subiendo a la Gloria y rodeado de ángeles, en el plano inferior o terrenal se muestra a San Isidoro y San Leandro, el niño es Recaredo el hermano menor de Hermenegildo, que años más tarde siendo rey introducirá oficialmente el catolicismo en España. 
          Fijaos en el ángulo inferior derecho, la figura casi a oscura, agachada y empequeñecida es Leovigildo el padre que hizo detener, encerrar y ejecutar al santo.
          Herrera en esta pintura, con la figura triunfante del mártir-santo y la pequeñez del herético rey, consigue transmitir al lienzo el triunfo del catolicismo sobre el arrianismo hereje.
          Hermenegildo nació en nuestra ciudad  el año 564, época en que la religión oficial era la arriana y el catolicismo aunque en auge muy minoritario.
          Educado en el arrianismo, su padre el rey Leovigildo le nombra gobernador de la provincia Bética, casado con  Ingunda católica y adoctrinado por San Leandro se convierte al catolicismo.
          Ausente su Leovigildo de Sevilla, se declaró rey de la región de Andalucía, motivo que unido a su conversión religiosa lo enfrenta militarmente a su padre, que lo combate hasta vencerlo y capturarlo, siendo llevado y encerrado en Tarragona.
          EL 13  de Abril del 585 sin querer abjurar del catolicismo y negándose a recibir la comunión de manos de un obispo arriano, su padre indignado lo manda matar, siendo ejecutado de un brutal hachazo en la cabeza.  
          El lugar de su muerte no está muy claro. se lo disputan Sevilla y Tarragona, una tradición dice: que murió en una celda de la Puerta de Córdoba[iii], otra: que escapó de esta prisión, siendo  de nuevo capturado y llevado a Tarragona en cuyos calabozos se le dio la muerte.
          Mañana veremos el cuadro que representa “el Tránsito de San Hermenegildo”.

         

           



[i]  SOBRE LOS CUADROS QUE PINTARA MURILLO PARA LOS CAPUCHINOS DE SEVILLA VÉASEN LAS TRES ANTERIORES ENTRADAS DE ESTE BLOG.

[ii]  LA FOTO ESTA TOMADA DE LA PÁGINA WEB DEL MUSEO DE BELLAS ARTES DE SEVILLA.

[iii] VÉASE EN ESTE BLOG LA ENTRADA TITULADA: LA PUERTA DE CORDOBA Y LA IGLESIA DE SAN HERMENEGILDO PUBLICADA EL 1/3/2014.

lunes, 21 de diciembre de 2015

SANTA JUSTA Y RUFINA. MUSEO BELLAS ARTES SEVILLA.

MURILLO: SANTAS JUSTA Y RUFINA.
MUSEO BELLAS ARTES SEVILLA.

          Entre los óleos pintados por Murillo para los Capuchinos de Sevilla[i], y que  estos días estoy admirando en el Museo sevillano, se encuentra este de las dos Santas considerado como una de sus grandes obras maestras.
          Murillo las pinta como dos bellas jóvenes sevillanas de delicadas facciones, pelo negro y miradas plácidas y dulces.   Ambas con sus manos, en las que sostienen las palmas del martirio, sujetan a la Giralda.
          Esta representación  a dado pie a la leyenda que les atribuye el ser protectoras de la Giralda, ya que en todos los terremotos habidos en Sevilla, algunos de gran magnitud como el de 1504, que abatió edificios, torres y campanarios, la Giralda se salvó de ser derribada porque ellas la sostuvieron entre sus manos.  
           Justa y Rufina[ii] hermanas de oficio alfareras, nacieron en los años 268 y 270 en el seno de una familia cristiana, en una época que los cristianos eran cruelmente perseguidos.
          Cuenta la tradición, que un día que vendían sus cacharros de cerámica en el mercado, los componentes de una  procesión pagana, le conminaron a que entregaran algunas de sus piezas  para la diosa, las hermanas se negaron alegando que ellas eran cristianas y no adoraban dioses falsos.
          En el altercado que se originó rodaron por los suelos sus cerámicas, así como la falsa diosa que se hizo pedazos, siendo detenidas con la condición de ser liberadas si renunciaban a su religión. Se negaron a la renuncia de su fe, por lo que encarceladas fueron martirizadas y condenadas a morir de hambre y sed, Justa no pudo aguantar y murió por inanición, Rufina que resistía el suplicio, fue llevada al anfiteatro para ser devorada por las fieras.        El fiero y poderoso león que sale del cubil para que la despedace y devore, se acerca, le lame las vestiduras y se echa mansamente a sus pies. El prefecto romano airado, manda que la degollen y quemen su cuerpo.
          El obispo Sabino consigue recoger sus restos para enterrarla junto con su hermana, era el año 287 y tenían 17 y 19 años respectivamente.




[i] VÉASE LAS DOS ANTERIORES ENTRADAS: MURILLO Y LOS CAPUCHINOS Y LA VIRGEN DE LA SERVILLETA.

[ii]  VÉASE EN ESTE BLOG: SANTA JUSTA Y RUFINA PUBLICADO EL 5/3/2014.

lunes, 14 de diciembre de 2015

LA VIRGEN DE LA SERVILLETA.

LA VIRGEN DE LA SERVILLETA.

     Aquí en el Museo, entre los lienzos que Murillo pintara para el Convento de Capuchinos de Sevilla,[i] se encuentra la muy conocida y popular “Virgen de la Servilleta”.

   Cuadro de pequeño tamaño 67 x 72 centímetros, pero de grandes cualidades pictóricas.
   En él, la Virgen con sus brazos sujeta al Niño que parece querer desprenderse de ellos, ambas figuras de gran belleza y luminosidad, fijan las miradas de sus grandes ojos en nosotros, con la sensibilidad y ternura que Murillo supo darle.
     Este cuadro me trae lejanos y entrañables recuerdos, hace muchos años, mi abuela que sabía mucho de santos y que tenía en su casa, eso sí junto a otra de la Virgen Macarena, una reproducción de esta Virgen de la Servilleta, nos contaba la tradición popular sobre el nombre de esta Virgen.
     “Murillo, nos decía: Se había quedado viudo en 1664, por ello en los años 1665 a 1668 que pintaba los cuadros,  además de las horas que dedicaba a las pinturas, pasaba otras muchas en el convento, escuchando misa, charlando e incluso desayunando con los frailes, con los que había entablado gran amistad.
    Un día, terminado el desayuno, el lego encargado de recoger la mesa, declaró que faltaba una servilleta, el prior le contestó: No te preocupes hermano, ya aparecerá.
     Y en efecto, pocos días más tarde, llegó el pintor con la servilleta en la que había pintado la Virgen con el Niño, comentando que era para un hermano, que se la había entregado pidiéndole que le pintara una Virgen para rezarle en su celda”.
     Años más tarde, leyendo algunos libros sobre las pinturas de Murillo, me informé que lo contado por mi abuela era tan solo leyenda, y que la realidad es que el soporte sobre el que está pintada la Virgen, es del lienzo basto que se usaba para las pinturas al óleo.[ii] 
     Y termino, mañana comentaré sobre Santa Justa y Rufina.








[i]  VÉASE LA ANTERIOR ENTRADA: MURILLO Y LOS CAPUCHINOS. MUSEO DE BELLAS ARTES DE SEVILLA.

[ii]  SOBRE MURILLO MUY INTERESANTE: LA OBRA DE MURILLO EN SEVILLA DE ENRIQUE VALDIVIESO. BIBLIOTECA DE TEMAS SEVILLANOS. SEVILLA 1982.

domingo, 6 de diciembre de 2015

MURILLO Y LOS CAPUCHINOS.

MURILLO Y LOS CAPUCHINOS.
MUSEO DE BELLAS ARTES DE SEVILLA.

       Ha terminado el mes de Noviembre, y con él mis paseos por el Cementerio[i], a partir de hoy voy a dedicar unos días a visitar el Museo.
          Me encuentro en la Sala V, contemplando los óleos que entre los años 1665 a 1668 y en plena madurez artística, pintara Murillo para los diversos altares de la iglesia del Convento de Capuchinos de Sevilla, obras que se pueden considerar por su gran calidad, como una de las series  más importantes de su producción religiosa.
          Entre los diecisietes que se exponen, se encuentran la famosa Virgen de la Servilleta, Santa Justa y Rufina, la Inmaculada con el Padre Eterno y la del Coro o la Niña.

MUSEO. RETABLO MAYOR DE LOS CAPUCHINOS CON LA INMACULADA LA COLOSAL.
       En la foto vemos el retablo del Altar Mayor, con los mismos cuadros y disposición que tuvieron en la iglesia del Convento de Capuchinos, CON UNA DESTACADA VARIANTE, el gran cuadro central de la Inmaculada, no es el que Murillo creara para este retablo, el primitivo para ocupar este lugar, fue el titulado “el Jubileo de la Porciúncula” que desde el siglo XIX se encuentra fuera de nuestras fronteras.
       Aquí, ante ellos, pienso en los motivos para el cambio de cuadros, y en el calvario que pasaron desde 1810 en que estuvieron a punto de ser expropiadas por el Mariscal Soult[ii], hasta 1840 en que llegaron a este Museo.
      Me explico, los franceses que ocuparon nuestra ciudad entre 1810 y 1812 se dedicaron a expropiar de iglesias y conventos toda clase de obras artísticas, siendo en pintura las más codiciadas las de Murillo.
     Estas pinturas capuchinas pudieron ser salvadas de la rapiña francesa al ser enviadas a Gibraltar, retirados los franceses, las pinturas algunas en muy mal estado volvieron al convento, donde fueron restauradas por el pintor sevillano Joaquín Bejarano, los frailes le pagaron su trabajo con el cuadro “el Jubileo de la Porciúncula”, que fue vendido hasta llegar al Museo de Colonia, donde se encuentra.
     En 1835 por la desamortización de Mendizábal los cuadros pasaron a la propiedad del Estado, sufriendo varios traslados, hasta llegar definitivamente al Museo en 1840.

INMACULADA LA GRANDE O LA COLOSAL.
       Aquí, ese mismo año, la falta del cuadro de “la Porciúncula”, se sustituye   por la Inmaculada conocida como “la Grande” o “la Colosal” que Murillo pintara no para los capuchinos, sino para el desaparecido convento de San Francisco.
       Y desde entonces podemos admirar en nuestra pinacoteca, junto a los cuadros capuchinos, esta hermosa Inmaculada.








         



[i]     SOBRE EL CEMENTERIO HE PUBLICADO EN NOVIEMBRE 2015: EL PANTEON DEL PINTOR JOSE VILLEGAS CORDERO; MAUSOLEOS DEL CEMENTERIO; GERTRUDIS GOMEZ DE AVELLANEDA Y  PANTEON 61 HEROES GUERRA 1859-60.

[ii]  SOBRE LA EXPOLIACIÓN,DESAMORTIZACIONES Y REVOLUCIÓN 1868  VÉASE EN ESTE BLOG: PERDIDAS DEL PATRIMONIO SEVILLANO PUBLICADO EL 17-03-2014.