miércoles, 2 de marzo de 2016

LA PLAZA DE SAN FRANCISCO.

LA PLAZA DE SAN FRANCISCO.

Tras la Reconquista de Sevilla en 1248, el rey Fernando III donó los terrenos que se extendían desde un lateral de esta plaza hasta la actual Plaza Nueva, a la Orden franciscana para la instalación de la Casa Grande de San Francisco.

De este convento, derribado en el siglo XIX y del que tan solo se conserva la pequeña capilla de San Onofre, y el arquillo del Ayuntamiento que le servía de acceso, tomó la plaza el nombre de San Francisco.

EL EDIFICIO DE LA ANTIGUA AUDIENCIA REAL DE SEVILLA EN
LA PLAZA DE SAN FRANCISCO

Debido a su centralidad como Plaza Mayor desde el siglo XIII, fue lugar y testigo de todos los grandes acontecimientos festivos, religiosos, administrativos y judiciales de la historia de la ciudad.

En ella, además de celebrarse las ejecuciones públicas y los Autos de Fe de la Inquisición, se producían las proclamaciones de reyes, y las concentraciones o levantamientos populares.  

En la actualidad es un lugar destacado para contemplar las procesiones de Semana Santa en los “los palcos” y durante la festividad del Corpus Christi, que se adorna con dos vistosos arcos y un suntuoso altar con la imagen de la Hiniesta Coronada patrona de la Corporación Municipal[i].

La denominación de esta plaza, fue cambiando según el signo político predominante del momento, así se rotuló con los nombres de Plaza de la Constitución Española,  de Fernando VII, de Isabel II, de la Libertad, de la Republica, o de la Falange Española, pero popularmente, a pesar de estos históricos nombres, siempre fue conocida con su primitivo nombre de San Francisco.  

          Dos son los edificios (de los que aconsejo su visita) que desde hace siglos le dan a la plaza su carácter señorial, el de la antigua Real Audiencia, construido entre 1595 y 1597, actual sede de la Fundación Cajasol, y el primitivo Ayuntamiento de estilo plateresco,[ii] edificado en el siglo XVI con motivo en Sevilla de la boda del emperador Carlos V con la infanta Isabel de Portugal.

FACHADA PLATERESCA DEL AYUNTAMIENTO.
          El otro edificio más moderno que engrandece esta plaza, es el del Banco de España en estilo clásico y fechado en 1928.

BANCO DE ESPAÑA Y FUENTE DE MERCURIO.

          A la fuente de Mercurio que da belleza a todo el entorno, le dedicaremos la próxima entrada.

 





[i] SOBRE LA HINIESTA CORONADA Y SU LEYENDA VÉASE EN ESTE BLOGG EL BARRIO DE SAN JULIAN I PUBLICADO EL 21/3/2014.

[ii]  VÉASE EN ESTE BLOGG  EL AYUNTAMIENTO DE SEVILLA I HISTORIA Y FACHADA RENACENTISTA PUBLICADO EL  15 DE JUNIO 2014.

lunes, 22 de febrero de 2016

EL BANDOLERO DIEGO CORRIENTES.

EL BANDOLERO DIEGO CORRIENTES.
       Aunque este personaje no figura en el callejero de Sevilla, sí creo interesante dedicarle unas líneas, ya que la anterior entrada la dediqué a Don Francisco de Bruna, juez que tuvo mucho que ver con su malogrado final.
          Diego Corrientes, héroe popular y bandido generoso que robaba a los ricos para dárselo a los pobres, es quizás el primer bandolero romántico.

GRABADO DE DIEGO CORRIENTES[i].
          Nace en Utrera provincia de Sevilla el 20 de Agosto de 1757, de su vida tan cantada en romances y leyendas poco se sabe, tampoco son conocidas las causas que lo motivaron a lanzarse como contrabandista y salteador de caminos.  
          Sí sabemos que tuvo un implacable enemigo en el Gerente de la Real Audiencia de Sevilla Don Francisco de Bruna, que en cumplimiento de las Ordenanzas decretadas por el Rey Carlos III para limpiar los caminos andaluces de salteadores y bandidos, lo persiguió con todo la fuerza de la ley.
          Hay tradiciones que relatan diversos encuentros entre juez y bandolero, en ellos Corrientes haciendo gala de su temeridad, jactancia y osadía humilla a Bruna.
          Se dice: Que viajando Don Francisco hacia Sevilla, en las cercanías de Utrera su carruaje se cruzó con Diego que marchaba a caballo, este empuñando sus armas detiene el vehículo, obligando al juez a que le ate el cordón de la bota que se le había desatado diciéndole: “No s´asuste Usía. Diego Corrientes roba a los ricos, socorre a los probes y no mata a nadie. A Usía lo han engañao si l´han dicho otra cosa. Lo que Diego jase, cuando llega el caso es demostrarle al Señor del Gran Poé qu´está en la Audencia, que él no teme más que al Señor del Gran Poé que está en San Lorenzo”.
          Recuerdo que Don Francisco de Bruna por su mucho poder en la Audiencia y en toda Sevilla, era conocido por las clases populares con el sobrenombre del Señor del Gran Poder[ii].
          A los pocos días del encuentro anteriormente narrado, se publica el bando ofreciendo recompensa para el que lo denuncie o entregue vivo o muerto, y comienza la implacable persecución que no finalizará hasta su apresamiento y muerte.
          Aquí, voy a referir otra leyenda que da fe de su valentía temeraria: “Diego disfrazado, se presenta en casa del Magistrado Pruna, y en presencia de este le pregunta ¿es cierto que se darán diez mil reales al que entregue al bandido Diego Corrientes? Cierto es.  Entonces sacando dos pistolas exclama: Yo soy Diego Corrientes ¡vengan los diez mil reales! Coge los dineros, hace un saludo, sale presuroso por la puerta y saltando a un caballo que tenía preparado, desaparece a toda velocidad”.
          Perseguido y acosado, huye a Portugal ocultándose en Olivenza, donde a causa de la recompensa es denunciado por una mujer, siendo capturado y trasladado a Sevilla.
          Nota.- En la época de esta historia la ciudad de Olivenza pertenecía a Portugal. En la breve Guerra de las Naranjas de 1801, llamada con este nombre por el ramo de naranjas que Godoy envió desde Portugal a la reina María Luisa, Portugal fue vencida por las tropas de España y Francia,  quedando desde entonces Olivenza anexionada a España.
          Corrientes es encarcelado en los calabozos de la Audiencia el 25 de Marzo de 1781 Domingo de Ramos, y cinco días más tarde Viernes Santo, es ejecutado en la horca levantada en la Plaza de San Francisco, su cuerpo es descuartizado y sus miembros y cabeza expuestos en los lugares de sus fechorías.
          El tronco, lo que queda del cuerpo, es enterrado a extramuros de la ciudad en la Parroquia de San Roque. Murió sin haber cumplido los veinticinco años, y siempre afirmó que no había cometido delitos de sangre[iii].
         



[i]    FOTO COPIADA DE LA PAGINA WEB DEL MUSEO DE BANDOLEROS DE RONDA.
[ii]    
VÉASE LA ANTERIOR ENTRADA DE ESTE BLOGG LA CALLE FRANCISCO BRUNA.

[iii]  SOBRE DIEGO CORRIENTES VÉASE EL BANDOLERISMO ANDALUZ  DE C.BERNALDO DE QUIROZ Y LUIS ARDILLA. GRAFICA UNIVERSAL MADRID 1931.

sábado, 13 de febrero de 2016

LA CALLE FRANCISCO BRUNA.

LA CALLE FRANCISCO BRUNA.
          Entre la calle Entrecárceles y la plaza de San Francisco se encuentra una corta y pequeña calle, dedicada a la memoria de una de las grandes personalidades sevillanas del siglo XVIII.

ROTULO SOBRE LA FACHADA LATERAL DE LA ANTIGUA AUDIENCIA.
          Se trata de Don Francisco de Bruna y Ahumada[i] nacido en Granada en 1719 y afincado en Sevilla, donde estudia en la Universidad de Santa María de Jesús, ocupando desde muy joven el cargo de Oidor=Juez en la Real Audiencia de Sevilla.
          Con el paso de los años desempeña diversos altos cargos:, Administrador de los Reales Alcázares, miembro del Consejo de Estado y de la Real Academia sevillana de Buenas Letras.  y en la Audiencia los de Oidor decano y Regente.
          Fue tanto el poderío que llegó a alcanzar en la Audiencia, debido a su rectitud, severidad y firmeza en la aplicación de la justicia y las leyes, que las clases populares le dieron el sobrenombre “del Señor del Gran Poder”.
          Fueron muchas las causas criminales que pasaron por su Sala de Justicia, pero una de las más importantes fue la del bandolero Diego Corrientes, al que persiguió, apresó y encerró  en la cárcel de la Audiencia hasta que fue condenado y ajusticiado en la horca.
          La historia de este bandolero es tan interesante que le voy a dedicar la próxima entrada.
         
          Don Francisco falleció a los 88 años en Sevilla Abril de 1807, como hombre de amplia cultura y conocimientos, dejó a su muerte una gran colección de obras de artes, un verdadero museo compuesto por libros y escritos, pinturas y antigüedades, atesoradas a lo largo de su vida.
          José Velázquez y Sánchez en sus Anales de Sevilla[ii] escribe:”Justo es honrar su memoria, declarando que por su ilustración, amor al progreso y afecto especial al lustre de Sevilla, coadyuvó a las tareas de la Sociedad Económica de Amigos del país; se unió a los Olavides, Jovellanos, Águilas, Mejoradas, y demás patricios que impulsaban el mejoramiento moral y material de Andalucía”.       
          Cuando paséis por esta calle, recordad al gran ilustrado personaje que fue Don Francisco de Bruna.







[i]  VÉASE  FRANCISCO DE BRUNA Y AHUMADA DE JOAQUIN ROMERO Y MURUBE SEVILLA 1965.

[ii]  ANALES DE SEVILLA DE 1800 A 1850. COLECCIÓN CLASICOS SEVILLANOS. SEVILLA 1994.

jueves, 4 de febrero de 2016

LA CALLE ENTRECARCELES Y CERVANTES.

LA CALLE ENTRECÁRCELES Y CERVANTES.
          Después de unos días en el Museo de Bellas Artes y en el Archivo de Indias, de nuevo me encuentro paseando por los alrededores de la Plaza del Salvador.
          Sí desde esta plaza nos encaminamos hacia la de San Francisco, tenemos que pasar por esta calle que desemboca en Sierpes y que lleva el nombre tan curioso de Entrecárceles.

MONUMENTO A CERVANTES EN SU MANO IZQUIERDA LLEVA UN EJEMPLAR
DEL QUIJOTE, CON LA DERECHA EMPUÑA UNA ESPADA.  
          El nombre se debe, a que hace años en el lado frontero con la calle Sierpes, se encontraba la Cárcel Real y al otro lado se situaba la cárcel de la Real Audiencia.
          Ambas prisiones no existen, su lugar los han ocupado sendas entidades bancarias, si bien y por fortuna, el edificio donde durante siglos estuvo situada la antigua Audiencia, se conserva perfectamente para disfrute de todos.
          Cervantes, que estuvo preso en la Cárcel Real por un presunto delito de malversación de fondos, tiene en esta calle su monumento[i], y paradoja del destino, además de encontrarse entre cárceles, él que en su vida pasó por difíciles momentos económicos, se encuentra entre  dos entidades financieras.
           Pero contemos esta historia: Cervantes ( Alcalá de Henares 1547-Madrid 1616) llega a Sevilla en 1587 con el cargo de Comisario o Recaudador para la requisa de alimentos destinados a las galeras que preparaba el rey Felipe II para combatir a los ingleses.
          Sabido es que la conocida como Armada Invencible, compuesta por 130 navíos  y más de 30.000 hombres entre soldados y marinos, fue vencida  por un terrible temporal. Se dice que en 1588 cuando Felipe II conoció la noticia del desastre, comentó impasible: “Yo mandé mis naves a luchar contra los hombres, no contra las tempestades”.
          Volvamos a nuestro futuro Ingenio de las Letras, lo encontramos transitando por malos caminos y peores ventas de Andalucía, no enderezando entuertos ni luchando contra molinos, como lo hará su Don Quijote de la Mancha, sino entrando en villas y pueblos con sus corchetes y escribanos, enfrentándose a labriegos y campesinos, muy reacios a entregar su cupo de trigo y aceite, alegando que lo necesitaban para alimentarse, o bien porque se lo pagaban tarde y mal.
          Cervantes, que no se halla a gusto en este tipo de trabajo, dirige en 1590 un memorial al rey, solicitando un cargo o empleo en Las Indias, no se le concede, y el propio rey, sin tener en cuenta al mutilado héroe de Lepanto y su cautiverio por cinco años en Argel, escribe de su puño y letra al dorso de la instancia “Busque por acá, en que se le haga merced”.
          Y como por acá no hay merced, de nuevo en 1594 a los caminos, ahora por la provincia de Granada como recaudador de atrasos de impuestos al Tesoro Público.
          Los dineros cobrados, los va depositando en una Banca sevillana, con la mala fortuna que el banquero quiebra.
          Cervantes, mientras no solucione la justicia lo sucedido con los depósitos bancarios, no puede pagar a Hacienda, por lo que a pesar de no tener responsabilidad alguna, es ingresado en la Cárcel Real de Sevilla, donde pasa tres meses del año 1597.
          En 1603 se traslada a Valladolid y en 1605 se publica en Madrid la Primera Parte del Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, en cuyo Prólogo escribe que este libro:
“SE ENGENDRÓ EN UNA CÀRCEL, DONDE TODA INCOMODIDAD TIENE SU ASIENTO Y TODO TRISTE RUIDO HACE SU HABITACION”.
          Hemos llegado al punto más interesante de este escrito, estudiosos cervantinos creen, que aunque Cervantes explícitamente no la nombre, se está refiriendo a la Cárcel Real de Sevilla.
          ¿Donde se escribió el Quijote? No se sabe.  Cervantes, en los años que residió en Sevilla dedicándose a abastecedor y recaudador, escribió varios de sus Entremeses y Sonetos, y ¿Por qué no podemos pensar que además de engendrar en su cabeza el Quijote, pudo comenzar a escribirlo?
          Por ello, al pasar por aquí y ver su monumento, recordad que una de las obras más grande de la Literatura Universal,  si no se escribió, al menos se engendró en Sevilla, dentro de las paredes de su Cárcel Real.




[i]  MONUMENTO INAUGURADO EN 1974 REALIZADO POR EL ESCULTOR SEBASTIAN SANTOS.

miércoles, 27 de enero de 2016

EXPOSICION EL ULTIMO VIAJE DE LA FRAGATA MERCEDES.

ARCHIVO DE INDIAS.
EXPOSICION “EL ULTIMO VIAJE DE LA FRAGATA MERCEDES”.
          En los salones de la planta primera del Archivo de Indias sevillano y hasta el 26 de Mayo del presente, se exhibe una esplendida muestra, que narra la odisea del último viaje y hundimiento en 1804 de la fragata española Nuestra Señora de las Mercedes, hasta el descubrimiento de sus restos en 2007.
          En la Exposición podemos contemplar audiovisuales, retratos, documentos,  objetos personales, maquetas, cañones, monedas, y un largo etc, en los que no me voy a extender porque creo que lo mejor es pasarse a verla.

          La foto[i] recoge la explosión de la fragata española Nuestra Señora de las Mercedes.      
          Era el 5 de Octubre de 1804, una flotilla de fragatas españolas compuesta por los navíos Medea, Clara, Fama y la mencionada Mercedes, que transportaban mercancías y caudales para el gobierno español, fue sorprendida y atacada por barcos ingleses a la altura del  cabo San Vicente al sur de Portugal.
          Las naves españolas, después de defenderse valientemente contra un enemigo superior en armamento son apresadas, salvo la Mercedes que recibe un cañonazo en la “santabárbara” explota, salta por los aires y se hunde con la pérdida de su cargamento, y lo que fue más doloroso, la muerte de cerca de sus 300 tripulantes y marineros.
          En 2007 sus restos y su precioso cargamento de más de medio millón de monedas de oro y plata, que durante dos siglos estuvieron ocultos a mil quinientos metros de profundidad, son descubiertos por la empresa “cazatesoros” estadunidense Odyssey.  
          Tras cinco largos años de pleitos en los tribunales, aportando recibos y documentos, la propiedad es reconocida al gobierno español, y la empresa Odyssey obligada a su devolución.
          En Febrero del 2012 a bordo de dos aviones Hércules del ejército del Aire el tesoro llega a España, siendo meses más tarde depositado para su custodia definitiva en  el Museo de Arqueología Subacuática de Cartagena-Murcia.
         
          Me reitero, sí aún no habéis visto esta Exposición, venir a verla, contemplareis un episodio muy interesante de la Historia.




[i]  LA FOTO ESTÁ TOMADA DE UN ARTICULO DE WIQUIPEDIA SOBRE LA FRAGATA MERCEDES.

miércoles, 20 de enero de 2016

LAS CIGARRERAS DEL PINTOR GONZALO BILBAO.

LAS CIGARRERAS DEL PINTOR
GONZALO BILBAO.
MUSEO DE BELLAS ARTES DE SEVILLSA.

       En la entrada anterior, os comenté sobre los ocho cuadros de la mascarada de carros alegóricos patrocinada por la Real Fábrica de Tabacos de Sevilla, con motivo de la subida al trono del rey Fernando VI, que se pueden admirar en este Museo hispalense.


LAS CIGARRERAS. GONZALO BILBAO.

         Hoy me encuentro en la Sala XII, ante el óleo de grandes dimensiones 3,05 x 4,02 “Las Cigarreras” obra del pintor Gonzalo Bilbao.
      Este artista (Sevilla 1860-Madrid 1938) fue uno de los más representativos de la pintura sevillana de finales del siglo XIX y principios del XX.
     De su extensa producción artística, en la que predomina la luz y el color, podemos ver además de temas sociales y costumbristas, paisajes y retratos.
  De él, el Profesor en Arte Don Enrique Valdivieso[i] nos dice: “A Velázquez la realización de Las Meninas le hubiera bastado para consagrarse en la historia. En tono menor, pero con suficiente resonancia, a Gonzalo Bilbao le consagró en Sevilla la ejecución de Las Cigarreras, pintura que le otorgó una gran celebridad en el ámbito popular”.
      En el cuadro, dentro de un magistral juego de luces y sombras, nos pinta el ambiente de trabajo de las cigarreras.
     Describe una de las naves de la Fábrica de Tabacos, donde expertas manos femeninas elaboran cigarros puros, destacando en primer término la tierna escena de una de las obreras, que en un receso amamanta a su pequeño bebé al que mira embelesada, mientras unas compañeras lo miran sonrientes.

DETALLE CUADRO LAS CIGARRERAS

      Una copia de este cuadro, cuyo tema está muy vinculado a nuestra ciudad, figura en el azulejo central de uno de los bancos de la Plaza de España dedicados a Sevilla.
     La mujer como trabajadora, se incorpora a la Fábrica de Tabacos de Sevilla en el siglo XIX. Fue un acontecimiento de gran importancia social, y tanta la fama de estas mujeres cigarreras sevillanas, que su amplio sentido de libertad, andares garbosos y resueltos, flores en la cabeza y mantón de flecos, traspasaron fronteras, siendo pintadas, fotografiadas y llevadas a la literatura universal.
       La cigarrera ficticia más conocida es la famosa “Carmen” protagonista de la novela de Próspero Marinee, y también cantada en la ópera por Bizet, gitana, de voluptuosa belleza, que volvía locos a los hombres,  ha llegado a nosotros convertida en uno de los mitos sevillanos. Su monumento se levanta en el Paseo de Colon, próximo a la Plaza de Toros.




[i]  LA PINTURA EN EL MUSEO DE BELLAS ARTES DE SEVILLA. ABC. EDICIONES GALVE SEVILLA 1993.

martes, 12 de enero de 2016

MUSEO BELLAS ARTES DE SEVILLA. CARROS ALEGORICOS FERNANDO VI.

MUSEO BELLAS ARTES DE SEVILLA.
CUADROS CARROS ALEGORICOS POR
LA SUBIDA AL TRONO DE FERNANDO VI.
        
       Llevo unos días en el Museo paseando por la Sala V[i], hoy me encuentro en la galería de la planta alta, donde se ubica la Sala XI dedicada a la Pintura Barroca española y sevillana del siglo XVIII.
          Aquí, en una parte de ella, se encuentran una serie de ocho cuadros de gran tamaño (1,36 x 2.92), que quizás no sean de los más visitados del Museo, pero por su vistosidad, belleza y colorido de las mascaradas[ii] alegóricas que representan, se hallan entre mis pinturas favoritas.
          La ejecución de los óleos fue encargada al pintor Domingo Martínez (1688-1749) uno de los artistas más destacados del barroco de principios del XVIII sevillano.
          La serie trata del desfile de unas fastuosas y barrocas mascaradas, cuyas carrozas formadas con motivos alegóricos mitológicos, fueron patrocinadas por la Real Fábrica de Tabacos de Sevilla, para los festejos celebrados en 1747  con motivo de la subida al trono de los reyes Fernando VI y Bárbara de Braganza.
          El recorrido, por calles y plazas engalanadas, llenas de gentes de todas las clases sociales, partió   desde la antigua Fábrica de Tabacos[iii], pasando por San Juan de la Palma, Alameda de Hércules, plazas del Duque y de San Francisco, hasta el Ayuntamiento y la Catedral.

CARRO DE LA MASCARADA DEL PREGON.
               En la foto superior, la carroza que encabezaba la cabalgata pasando ante la parroquia del Sagrario y  la Catedral,  a la derecha el derribado arco de San Miguel. Esta mascarada del Pregón estaba relacionada con Mercurio, embajador de los dioses.

CARRO DE LA MASCARADA DEL PARNASO.   
          En el cuadro de la foto, los carros del Víctor y del Parnaso, pasando por la Plaza de San Francisco ante el edificio del Ayuntamiento, en la carroza del Parnaso figurantes y comparsas acompañan al Dios Apolo, y en un trono con dosel los retratos de los monarcas para entregarlos al Cabildo Municipal. 

DETALLE DEL CUADRO DEL PARNASO CON LOS RETRATOS DE LOS REYES.
          El lujo y parafernalia de esta mascarada, con que se celebró la exaltación al trono de Fernando VI, que por cierto había sido proclamado rey en Sevilla en 1746 un año antes, se completa con los otros cuadros dedicados:
          -A la Común Alegría, significando el contento de todos los súbditos por la subida al trono del nuevo monarca, a la trasera del carro iban encadenados la tristeza y las parcas, enemigos de la alegría.  
          -Al dios Apolo y las tres Nobles Artes, la pintura, la escultura y la arquitectura, homenajeando a los nuevos monarcas.
          -A los cuatro elementos: Aire, Agua, Fuego y Tierra, representados en sus respectivas mascaras con los dioses mitológicos, Eolo, Neptuno, Vulcano y Ceres.
          Todas las carrozas de la máscara, iban acompañadas por grupos de bellas jóvenes, comparsas y personajes vestidos en relación con la mitología representada, además de caballeros a caballo, grupos de baile y música.
          Por razones obvias de falta de espacio, no inserto las fotos de los seis restantes cuadros, ni me puedo extender en la explicación de los mismos, por ello recomiendo que os paséis por el Museo a contemplarlos. 
         




[i] EL PASADO DICIENBRE 2015 PUBLIQUÉ EN ESTE BLOG LAS SIGUIENTES ENTRADAS DEDICADAS AL MUSEO DE BELLAS ARTES DE SEVILLA: MURILLO Y LOS CAPUCHINOS, LA VIRGEN DE LA SERVILLETA, SANTA JUSTA Y RUFINA, Y LA APOTEOSIS DE SAN HERMENEGILDO. Y EL 5 DE ENERO DE 2016 EL TRANSITO DE SAN HERMENEGILDO.

[ii] VISTO EN INTERNET ESTUDIO MUY INTERESANTE: LAS MASCARADAS FIESTA BARROCA DE SEVILLA FRANCISCO OLLERO LOBATO.

[iii]  LA FABRICA DE TABACOS (ACTUAL UNIVERSIDAD) SE COMENZO A CONSTRUIR EN 1728 TERMINANDOSE EN 1763, POR TANTO EN LA FECHA DE ESTA MASCARADA 1747, LA ANTERIOR FÁBRICA ESTABA SITUADA SEGÚN ESCRIBE JUSTINO MATUTE EN ANALES DE SEVILLA TOMO II AÑO 1747 EN LA CASA DE LOS CABALLEROS DE TAVERA EN LA CALLE REAL DE SAN MARCOS.

SOBRE LA EXALTACION AL TRONO DE FERNANDO VI, VER LOS MENCIONADOS ANALES.

SOBRE LA HISTORIA-LEYENDA DE LA FAMILIA TAVERA VÉASE EN ESTE BLOG LA CALLE BUSTOS TAVERA PUBLICADO EL 1 DE DICIEMBRE DE 2013. 

martes, 5 de enero de 2016

EL TRANSITO DE SAN HERMENEGILDO. MUSEO BELLAS ARTES SEVILLA.

EL TRANSITO DE SAN HERMENEGILDO.
          Sigo en la Sala V de nuestro Museo sevillano, sí en la anterior entrada admirábamos el cuadro “La Apoteosis de San Hermenegildo” de Francisco Herrera el Viejo, hoy me encuentro ante otra pintura dedicada a este santo.

          Se trata del óleo titulado “El Transito de San Hermenegildo” obra que tiene la peculiaridad de estar pintada por dos artistas muy diferentes.
          Este cuadro de gran formato (4,92 x 3,40) fue encargado en 1603 para el desaparecido Hospital de San Hermenegildo por el Cardenal Cervantes, al pintor de la escuela sevillana del siglo XVI Alonso Vázquez (Sevilla 1540-Mejico 1608).
          La obra con dos zonas claramente diferenciadas en luz y color, muestra en la inferior o terrenal, pintada por Vázquez, a Hermenegildo, en el momento de recibir el hachazo en la cabeza rodeado de los arcángeles San Miguel, San Gabriel y San Rafael.   A la izquierda del cuadro, contemplando su martirio, vemos a su esposa Ingunda con San Leandro y San Isidoro,  a la derecha el Cardenal Cervantes rezando arrodillado.   
          Al marcharse Alonso Vázquez a Méjico en la comitiva del /Marqués de Montesclaros, deja la obra sin concluir, siendo finalizada por Juan de Uceda (Sevilla 1576-1631)  que pinta parte de la Gloria, donde la Virgen con ángeles músicos, espera al Santo para recibirlo y coronarlo como mártir.
          En estos dos cuadros, la Apoteosis y el Transito de San Hermenegildo, hay un detalle muy interesante, y es que en ambos están representados San Leandro y San Isidoro. Dos santos tan vinculados a Sevilla, de la que fueron Arzobispos, que figuran portando mitra y báculo, flanqueando a San Fernando en los escudos de la ciudad y provincia,     
          De padres hispanos-romanos procedentes de Cartagena, es Sevilla la ciudad donde crecen, estudian y se educan en la religión católica, llegando a santos no solo ellos, sino también sus hermanos Fulgencio y Florentina.
          Estamos en plena Edad Media, en la que Leandro e Isidoro teólogos y doctores de la Iglesia Católica, brillan con luz propia.   
          San Leandro (Cartagena 534-Sevilla 601) fue el gran impulsor del catolicismo en Hispania, al convertir a San Hermenegildo y a su hermano Recaredo, este cuando fue rey a la muerte de Leovigildo, abjuró del arrianismo, convirtiendo la fe católica en la religión oficial del estado.
          De San Isidoro (Cartagena ó Sevilla 556-Sevilla 636) sabemos que fue uno de los hombres más ilustres y de gran categoría intelectual de su época, que escribió numerosos trabajos históricos, litúrgicos, biografías, diccionarios, y un largo etc, siendo su obra más conocida “Las Etimologías” monumental enciclopedia sobre la evolución del conocimiento.
          Hay dos leyendas o tradiciones, que presagian al gran intelectual y máximo esplendor del siglo VII, que llegaría a ser.
          La primera cuenta, “que estando dormido de niño en el jardín de la casa, la familia vió con asombro a un enjambre de abejas que remontaban el vuelo, dejando en su boca un panal de miel,  señal temprana de la elocuencia en la que brillaría”.
          La otra nos dice: “que un día, de joven, creyendo que no tenía inteligencia ni capacidad para adelantar en los estudios, los abandonó escapándose  de casa y llegando hasta Santiponce, allí al acercarse a un pozo para beber, observó que consecuencia del continuo roce de la cuerda, la piedra del brocal estaba acanalada con profundos surcos.
          Esto le hizo pensar que si la blanda soga podía profundizar la piedra a fuerza de rozarla una y otra vez, él perseverando con fe y constancia, podría superar todas las dificultades y dominar la ciencia,  reflexión que le hizo  volver a los estudios, y ya sabemos con qué óptimos resultados”.
          En el Monasterio de San Isidoro del Campo en Santiponce, se guarda un pedazo del brocal del pozo, donde según la tradición bebió agua San Isidoro, con una inscripción que dice: “Gutam cavat lapidem”= “La gota de agua perfora la piedra”.
         
          Mañana seguiré paseando por la planta alta del Museo.