jueves, 27 de marzo de 2014

EL BARRIO DE SAN JULIAN III.



LA CRUZ DE FORJA.
         

          Al lado de la iglesia, donde la calle de San Julián se ensancha formando una especie de plazoleta, se encuentra la Cruz que da título a este escrito, es una cruz de hierro forjado sobre un pedestal de ladrillos y unos escalones.

          Tiene unos bancos de hierro a su alrededor y me siento en uno de ellos a contemplarla.
          Esta cruz, situada en donde estuvo el cementerio de la iglesia de San Julián, me hace meditar y recordar, que antes de que a los fallecidos se les enterraran en los cementerios municipales, los enterramientos se efectuaban en las parroquias.
          Pero eso sí, aunque la muerte nos iguala a ricos y pobres, y a todos por igual nos convierte en polvo, en las sepulturas siguen las diferencias, dentro de la iglesia incluso con capilla propia se entierra a los poderosos, a los pobres en el exterior.
           Hace años, era frecuente encontrarse estas cruces en el centro de algunas plazas, el urbanismo y el tráfico las fueron eliminando, muchas se perdieron y otras, pocas, aún se pueden ver en algunas fachadas de las iglesias.
Pero, la historia de esta cruz es peculiar, la primitiva que presidia el cementerio, se encuentra en el compás de la iglesia del Silencio, esta que vemos, colocada en 1940, proviene de la extinguida parroquia de Santa Lucía.
          Aún hubo otra cruz, también perdida, colocada en 1649 cuando la famosa peste que diezmó la población sevillana.
          He descansado viendo la cruz, y ahora continúo el paseo por algunas de las calles del barrio.
          Me gusta pasear por ellas, porque son calles tranquilas sin tráfico, estrechas, largas y torcidas.
          Lira e Hiniesta que se unen entre sí, con sus retorcidos ángulos y recodos son de las calles más irregulares de Sevilla, ambas eran conocidas antiguamente con el nombre de Rasca Viejas, porque en ellas vivían los espaderos y cuchilleros que se dedicaban a la limpieza de espadas viejas[1].     
          Como curiosidad, para terminar diré, que la mayoría de las calles de este barrio de San Julián, comienzan o finalizan en algún edificio religioso.
          La calle Duque Cornejo termina en la calle San Luis frente a la iglesia del mismo nombre; Hiniesta en el convento de Santa Isabel en San Marcos; sí entráis por Moravia y Juzgado hasta la plaza del Pelicano llegareis a Santa Lucía; Por esta calle de San Julián en la que estamos, y siguiendo por la de Madre Dolores Márquez[2] se llega a San Hermenegildo y Capuchinos.
          Mañana recorreré el Pasaje Mallol hasta el convento de Santa Paula al que quiero hacer una visita.










[1]  VÉASE LAS CALLES DE SEVILLA DE SANTIAGO MONTOTO.

[2]  LA MADRE MARÍA DOLORES MARQUEZ ES LA FUNDADORA DE LA ORDEN DE RELIGIOSAS FILIPENSES CON SEDE EN EL CONVENTO DE SANTA ISABEL.

No hay comentarios:

Publicar un comentario